Maullidos Urbanos
Por Gato de Barrio
El expresidente Vicente Fox se ha distinguido siempre por ser un político, quien además de resistirse al retiro, al momento de emitir una opinión parece tener desconectado el cerebro con la lengua por expresar frases desafortunadas, para mostrarlo como una persona que no tiene cuidado al momento de hablar y, por lo cual, es evidenciado por sus puntos de vista contradictorios, mostrándolo como una persona sin una postura correcta, más bien indefinida.
Esa situación no es nueva. Basta recordar cuando fue presidente –tiempo en que apenas se iniciaban las redes sociales, es decir una vez expresada una opinión, resultaba difícil formular alguna aclaración–, tenía que salir a dar la cara Rubén Aguilar, su vocero, para aclarar o interpretar públicamente varias de sus frases y declaraciones polémicas, para dar origen a la famosa frase de “lo que el presidente quiso decir…”.
Ahora resulta que en una entrevista con el periodista Juan Luis Cebrián, difundida por el medio The Objective, afirmó haber intervino para favorecer el triunfo de Felipe Calderón en las elecciones de 2006, para asegurar que el Partido Acción Nacional (PAN), su partido, siguiera en la presidencia. Textualmente dijo: “(En) 2006 viene la siguiente elección, gana Calderón, o lo puedo decir aquí: hice que ganara Calderón, aunque no es muy democrático decir eso”.
Esa declaración resultó suficiente para que desde la presidenta Claudia Sheinbaum, pasando por dirigentes, legisladores y políticos de Morena hasta sus seguidores, calificaran al guanajuatense como “traidor a la democracia”. Además, con ello se reavivaron las acusaciones del supuesto fraude electoral en 2006 donde, aseguran, “se robaron las elecciones” en contra Andrés Manuel López Obrador, entonces candidato presidencial del Partido de la Revolución Democrática, proceso que consideran “afectó la estabilidad política del país”.
Incluso en su mañanera la mandataria acusó a Luis Carlos Ugalde, expresidente del Instituto Federal Electoral (IFE), de maquinar ese fraude electoral al ser designado por el PRI, por recomendación de Elba Esther Gordillo, exlideresa magisterial, y así reconocerlo en su libro de 2008 “Así lo viví”,. Concluye que él carece de autoridad moral para hablar de democracia.
Pero los panistas no se quedaron en silencio. Tanto dirigentes y sectores del PAN así como defensores de Calderón Hinojosa señalaron que los comentarios de Fox deben ser contextualizados y rechazaron se invalide automáticamente la legalidad del proceso, ya que su victoria, aunque haya sido por una diferencia del 0.56% de votos, fue calificada y validada en su momento por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Bajo la consigna de «voto por voto, casilla por casilla», el entonces Instituto Federal Electoral (IFE) y el TEPJF rechazaron abrir el 100% de casillas, ordenándose solo un recuento parcial de alrededor 9% de las casillas, determinándose que las inconsistencias no alteraban el sentido de la elección, aunque se admitió la intromisión proselitista de Fox Quesada.
Para intentar apagar toda la polémica, Fox matizó sus dichos al afirmar que el resultado electoral fue gracias al desempeño y los logros de su gobierno, además de lo realizado por los gobiernos estatales panistas para así intentar de esa manera terminar con los señalamientos de irregularidades e ilegalidades y acusar a sus opositores de sacar de contexto sus palabras.
Pero son muchas las polémicas frases de Fox, tanto sociales como políticas, entre ellas destacan «darle en la madre a la Cuarta Transformación», dicha originalmente en 2019 y repetida en varias ocasiones. Otras recientes son «lavadoras de dos patas», dirigidas a mujeres lo que provocó reclamos y exigencias de disculpa; y «comes y te vas», cuando le pidió a Fidel Castro acudir a una comida en una cumbre internacional para después regresar a Cuba.
Lamentablemente cada vez que Fox haga alguna declaración pública podrá volver a ser objeto de críticas de todo tipo, por lo cual alguien debería recomendarle pensar mejor sus opiniones o incluso, en el mejor de los casos, mantenerse callado.











