Alebrijes en Cuadratines
Por Adrián Chavarría Espinosa
Desde el pasado 25 de agosto y hasta el próximo domingo 3 de septiembre, se desarrollarán los sondeos de opinión previstos en la tercera etapa del Frente Amplio por México (FAM), para definir entre Beatriz Paredes Rangel y Xóchitl Gálvez quien sería su aspirante para las elecciones presidenciales del 2024.
Debe recordarse que la encuesta tendrá el 50% del valor para definir a quien representará a la oposición, mientras el otro 50% corresponderá al resultado de la votación en urnas que se verificará el 3 de septiembre, donde podrán votar más de tres millones de personas registradas en la plataforma del Frente. En el caso de la encuesta, se otorgará 30% a la realizada vía telefónica y 70% a la efectuada en las viviendas. Su resultado se dará a conocer el 3 de septiembre, junto con el de la consulta directa a la ciudadanía.
Debe recordarse que en este proceso inicialmente participaron cerca de treinta aspirantes y, tras los primeros filtros, donde se solicitó el respaldo de al menos 150 mil firmas distribuidas en 17 entidades, quedaron cuatro: las senadoras Xóchitl Gálvez, Beatriz Paredes, el diputado federal Santiago Creel y el exsecretario de Turismo Enrique de la Madrid.
Posteriormente, tras aplicar una encuesta, se eliminó a De la Madrid, mientras que Creel decidió declinar en favor de Gálvez, además el Partido de la Revolución Democrática expresó su respaldo en favor de la legisladora hidalguense. Así se llegó a la recta final. Ahora, ¿Quién debería se postulada por la oposición para enfrentar a la “corcholata” de Morena?
Existe el temor de que la vieja pero efectiva maquinaria priista se active y haga ganar a Paredes mediante un gran respaldo en encuestas y votos; de esa manera, se anularía el verdadero respaldo popular de quienes apoyan al bloque opositor y, con ello, desperdiciar la valiosa oportunidad para que Morena pierda en las urnas.
Aunque Paredes ha reiterado que ella no va a declinar en favor de Gálvez y, lamentablemente, de ganar en condiciones poco claras, todo el proceso resultará afectado lo cual sería aprovechado por gobierno, además de militantes y seguidores de Morena para denigrar todo lo ya alcanzado, sin olvidar que el triunfo de la tlaxcalteca sería capitalizado por Alejando Moreno para afianzarse en su liderazgo en el PRI y en sus intereses particulares.
Entonces, ¿a quién apoyar para ser la candidata de oposición?
Veamos la trayectoria de ambas. Paredes nació en San Esteban Tizatlán, municipio de Tlaxcala: es licenciada en Sociología por UNAM con posgrado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Barcelona; se afilió al PRI en 1973; en 1974 fue electa diputada estatal y en 1979, por primera vez federal para responder al tercer Informe de José López Portillo.
En 1982 es subsecretaria en la Reforma Agraria; en 1983, consejera de Banrural; en 1985 por segunda ocasión diputada federal y se separó en septiembre de 1986 para ser candidata del PRI a gobernadora de Tlaxcala, cargo que asume en enero de 1987 para ser la primera mandataria en ese estado y la segunda en México. Después fue responsable de varios cargos partidistas hasta que en 1993 es designada embajadora en Cuba.
En 1994 es nombrada subsecretaria de Gobierno y luego de Desarrollo Político de la Secretaría de Gobernación; posteriormente regresa al PRI; en 1997 es senadora plurinominal; en 2000 es diputada federal por tercera ocasión, por representación proporcional, coordinadora de la fracción del PRI y presidenta de la Mesa Directiva desde 2001 hasta 2003; y en 2018 nuevamente senadora plurinominal.
Gálvez nació el 22 de febrero de 1963 en Tepatepec, Hidalgo; cursó la secundaria en Mixquiahuala, a donde viajaba diariamente y para costear su educacíon vendía gelatinas en el mercado del pueblo; ingresó como escribiente del registro civil su municipio y llegó a ser oficial primera; al terminar la preparatoria ingresó a la UNAM para estudiar ingeniería en computación, al tiempo que trabajó de telefonista y después como pasante en el INEGI; ganó, por concurso, una beca en el centro de cálculo de la Facultad de Ingeniería y se tituló de ingeniera en computación con especialidad en robótica, inteligencia artificial, edificios inteligentes, sustentabilidad y ahorro de energía; después desarrolló varias empresas.
Fue nombrada empresaria del año en 1994 y 1995, además de otros reconocimientos nacionales e internacionales. Con utilidades de sus empresas, en 1995 creó la fundación Porvenir para combatir problemas de desnutrición infantil y contribuir al desarrollo económico entre mujeres de zonas indígenas.
Ingresó a la política en el año 2000, primero a cargo de la Oficina para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas que después derivó en el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, donde logró diversos avances legales y materiales en beneficio de ese sector social.
En las elecciones en Hidalgo de 2010, fue candidata a la gubernatura por la coalición “Hidalgo nos une”, formada por el PAN, PRD, PT y Convergencia, donde quedó en segundo lugar, con el 47% de los votos a su favor. En las elecciones del Distrito Federal de 2015, ganó la jefatura delegacional en Miguel Hidalgo, donde impulsó varias mejoras administrativas y materiales; en 2018 fue electa senadora, también por el PAN, pero sin ser militante partidista.
Desde el Senado ha sido una muy dura crítica del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en su afán por denostarla, se ha convertido en su principal impulsor de la candidatura presidencial de oposición, cuando ella solamente aspiraba a ser contendiente para la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.
Sinceramente, tanto Paredes como Gálvez son políticas con gran trayectoria y mínimos asuntos negativos que imputárseles, pero una marcada diferencia es la edad. En caso de ganar la tlaxcalteca asumiría la presidencia a los 71 años, lo cual la convertiría en la mandataria de mayor edad en toda la historia de México, mientras la hidalguense tendría 61 años, solamente detrás en este siglo de Adolfo Ruiz Cortines, quien tenía uno más.
No es solo la edad. Paredes también tiene problemas de salud no precisados, lo cual entre otras cosas la obliga a usar bastón para trasladarse, restándole movilidad personal y se le dificultaría poder realizar una intensa campaña política. En cambio, Gálvez se mantiene activa físicamente, al grado de usar diariamente la bicicleta en sus trayectos en la Ciudad de México.
Lo deseable es que Paredes declinara por Gálvez, pero sin duda su experiencia política personal debería ser aprovechada, tanto en la campaña proselitista como, en caso de ganar la oposición la presidencia, en alguna responsabilidad dentro del gabinete federal. Y si digo personal, es para precisar que debería marginarse del líder priista Alejandro Moreno, responsable de llevar a su partido a las peores derrotas en toda su historia.
Ahora a esperar que concluya el proceso de selección interna en el Frente Amplio por México, donde se deben dejar atrás los intereses partidistas a fin de ganarle a Morena la presidencia, de forma contundente, a fin de recomponer las fallas y deficiencias incurridas en la presente administración federal.










