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Opinión

Oaxaca, principal zona sísmica

Maullidos Urbanos
Por Gato de Barrio

gatodebarrio@yahoo.com.mx

No solamente el estado de Oaxaca es una de las más pobres y rezagadas social, política y económicamente, lamentablemente también es uno de los estados con mayor sismicidad en la República Mexicana, ya que de acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional en su territorio se registra aproximadamente el 25% de los terremotos registrados en todo del país.

            Tan solo el registrado el pasado martes, de magnitud 7.5, se ubica entre los seis más fuertes según el conteo histórico, donde el más intenso sucedió el 7 de septiembre de 2017; con magnitud de 8.2 grados; el segundo lugar es el del 15 de enero de 1931, de magnitud 7.8; el tercero fue el 29 de noviembre de 1978 de magnitud 7.6: los tres restantes alcanzaron una magnitud de 7.5: el 23 de agosto de 1965, el 30 de septiembre de 1999 y el del 23 de junio.

            La razón de esta sismicidad es porque en el territorio oaxaqueño se ubican dos importantes placas tectónicas, donde la de Cocos se impulsa bajo la de Norteamérica; su interacción se ubica en la costa del Pacífico que se prolonga desde Chiapas hasta Jalisco.

             Entonces los sismos son un fenómeno recurrente, que se manifiestas cuando se ha acumulado la suficiente energía en la frontera entre las placas la cual se libera mediante el temblor, en ocasiones, con demasiada fuerza lo que genera pérdida de vidas y diversas pérdidas materiales.

            Dentro de la ocurrencia de estos fenómenos naturales se debe reconocer el avance en las medidas preventivas, lo cual se refleja en la cada vez menos pérdida de vidas humanas y en la edificación de nuevos inmuebles más seguros, aunque se mantiene el riesgo en los antiguos.

            Por ejemplo, en los terremotos del 19 y 20 de septiembre de 1985, de magnitud 8.1 y 7.3, respectivamente, la cifra oficial de muertos se ubicó en tres mil 192, pero otros cálculos elevaban la cifra hasta 20 mil, además de que 250 mil personas se quedaron sin casa y las pérdidas materiales ascendieron a ocho mil millones de dólares.

            Ante el hecho de que en esa ocasión el gobierno se vio rebasado, las autoridades federales iniciaron la promoción de la cultura de protección civil cuyos resultados han sido evidentes: ya que suceder nuevos sismos cada vez existen menos personas muertas y heridas, gracias a protocolos preventivos, como sucede –y se comprobó el lunes‑, con la alerta sísmica,, así como bajas pérdidas materiales con edificios más seguros.

            Ahora corresponde a la población prepararse para los siempre imprevistos siniestros, no solo sismos, también incendios, inundaciones y trombas, por ejemplo.