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Opinión

Última oportunidad para el PRI

Maullidos Urbanos
Por Gato de Barrio

gatodebarrio@yahoo.com.mx

Aunque falta que mañana miércoles se hagan oficiales los resultados de las elecciones al interior del Partido Revolucionario Institucional para definir a su nueva dirigencia nacional, de acuerdo con las tendencias reveladas Alejandro Moreno Cárdenas, gobernador de Campeche con licencia, será el ganador sobre Ivonne Ortega, exmandataria de Yucatán, y de la veracruzana Lorena Piñón.

            Según esas tendencias, Moreno acumulaba más del 80% de votos a su favor, mientras que Ortega llevaba cerca del 10% y Piñón apenas tenía menos del 3%, es decir, resulta un triunfo apabullante sobre todo ante las quejas de irregularidades presentadas difícilmente serán suficientes para impugnar todo el proceso.

            Se debe admitir que el campechano fue desde el inicio considerado como el candidato oficial ‑mientras la yucateca era la aspirante inconforme y la veracruzana la molesta‑, máxime porque casi todos los gobernadores priistas le expresaron anticipadamente su respaldo, al grado de que José Narro Robles, exsecretario de Salud y exrector de la UNAM, decidió no solo abandonar la contienda sino también renunciar a su añeja militancia tricolor.

            Incluso, Moreno Cárdenas ha sido marcado como el favorito del presidente Andrés Manuel López Obrador para encabezar al PRI, ya que aparentemente encabezaría una oposición leal y a modo para sus intereses, como un partido satélite al que se le denominaría PRI-MOR, como acrónimo que conjuntaría al tricolor y al actual instituto político en el poder.

            Con lo anterior y de confirmarse que Moreno será el nuevo dirigente, tendrá en sus manos la última oportunidad para, si es que verdaderamente se lo propone, encabezar un nuevo PRI, donde se separe de todos aquellos militantes y políticos que se han aprovechado del partido para enriquecerse u obtener beneficios personales en detrimento de la población, recobrar la confianza ciudadana y proponer mejores condiciones sociales.

            Para ello tendrá que superar varios retos, entre ellos dialogar con los inconformes como Ortega y Narro Robles para que se integren a su proyecto y mantener la unidad partidista, así como trabajar en impulsar nuevos cuadros, jóvenes que crean y respalden al PRI.

            De no concretarse esas propuestas, lamentablemente si bien le va al PRI quedará como un partido satélite, un integrante de la llamada chiquillada, pero si no entonces estará condenado a desaparecer y, de verdad, dentro del espectro político mexicano se requiere un partido que en verdad responda al interés público y ciudadano, diferente a los existentes.