Vector Visual

Noticias y Producción Audiovisual

Opinión

Riesgos de la tecnología

Maullidos Urbanos
Por Gato de Barrio

gatodebarrio@yahoo.com.mx

La semana pasado se informó que el sistema computacional de la Lotería Nacional fue víctima de un ataque con ransomware el cual, de acuerdo con especialistas en ciberseguridad, fue adjudicado por un grupo denominado Avadon y, además, publicó diez documentos internos en su blog como muestra.

            Debe precisarse que ransonware es un término general para referirse a cualquier tipo de software malicioso diseñado para infiltrarse en un dispositivo, sin conocimiento de su dueño o sus usuarios con varios propósitos, pero también impide acceder a su sistema o archivos personales y se exige un pago económico, para poder nuevamente poder acceder a ellos.

            Hiram A. Camarillo, cofundador y director de Seguridad de Información en la firma de ciberseguridad Seekurity, advirtió que Avadon tiene información de Lotería Nacional desde el año 2009 y hasta el presente, como son contratos y convenios, documentos legales, correspondencia, finanzas, datos notariales y outsourcing, entre otros archivos.

            Este no ha sido el único ataque en el país, antes lo han padecido Banco de México, Secretaría de Economía, Servicio de Administración Tributaria y Petróleos Mexicanos. Incluso, a principios de mayo el Oleoducto Colonial, que transporta gasolina, diésel y turbosina, en Virginia, Georgia, Carolina del Norte y Carolina del Sur, Estados Unidos, fue una víctima más.

            Regularmente los sitios más vulnerables a este tipo de ataques son los relacionados a compras por internet, casinos en línea y empresas que se basen en dar servicios en línea, calculándose que en el año 2020 llegaron a obtener ganancias ilegales 370 millones de dólares.

            Aunque estas situaciones se suceden en grandes empresas, los ciberdelincuentes pueden hackear a cualquier persona, a quienes les roban sus recursos vía internet, por lo cual se deben extremar las precauciones al máximo, usar sitios seguros para realizar transacciones.

            Por ejemplo, se debe desconfiar de peticiones de ayuda de presuntos amigos, que resultan ser cuentas falsificadas de verdaderas amistades para buscar su beneficio personal. En caso de llegar este tipo de solicitud de apoyo, antes de dar datos personales o enviar dinero, interrogar al “amigo” con preguntas capciosas para de esa forma identificar si son o no reales.

            En todo lo posible siempre se debe tratar de contactar al amigo ya sea vía telefónica, whatsapp, Facebook o correo electrónico para comprobar la veracidad de la ayuda, a fin de descartar cualquier riesgo de ser víctima de algún ciberdelincuente.

            Ninguna medida sobra, en especial para cuidar nuestro patrimonio.