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Opinión

AMLO y la prensa escrita

Alebrijes en Cuadratines
Por Adrián Chavarría Espinosa

ache57@yahoo.com.mx

Los medios de comunicación cumplen dos funciones fundamentales. Por un lado son responsables de informar de los acontecimientos sucedidos tanto a nivel regional como nacional e internacional; por otro emitir opiniones para analizar y emitir una postura analizada y argumentada precisamente sobre esos acontecimientos.

            Es decir son el periodismo de información y de opinión. El primero pretende ser lo más objetivo e imparcial posible; el segundo, es donde al emitir una crítica se genera un punto de vista, regularmente a favor o en contra de quienes están involucrados en esos hechos.

            Por eso existen gran diversidad de periódicos, revistas, noticieros de radio y televisión, así como portales informativos en internet, donde las personas buscan ambos factores para estar lo mejor informado posibles y opiniones no solo de periodistas, también especialistas y expertos, quienes con datos y argumentos expresan sus puntos de vista para que sus lectores los evalúen a fin de aceptarlos o rechazarlos y así formar su punto de vista personal.

            Un importante factor en los medios informativos ha sido la libertad de expresión, a fin de exponer abiertamente sus noticias y opiniones, libertad que ha sido ganada tanto por los periodistas y la sociedad misma, donde ambos ya no se conforman con recibir versiones o comentarios oficiales, como sucedía cuando el PRI dominaba el panorama político.

            Sin embargo Andrés Manuel López Obrador, como presidente de la república, ha dicho que se siente como una víctima de los medios, al reiterar constantemente que desde Francisco I: Madero ningún mandatario ha sido objeto de tantos ataques como ha sido su caso, pero se deben considerar varios factores para explicar este supuesto “linchamiento mediático”.

            Existe una sencilla explicación: sus conferencias mañaneras. Aunque lo considere como un “avance democrático” por presuntamente rendir un informe todos los días, existen una serie de circunstancias que lo anula y afecta, precisamente, el trabajo informativo.

            Por ejemplo, más que informar del avance en sus actividades de gobierno, López Obrador busca marcar la agenda política cotidiana, para lo cual se explaya en los temas que le interesa destacar, como responder las preguntas que le formulan a modo, ya que cuando son asuntos que le incomodan o le molestan, da evasivas o de plano no las responde.

            Con esas conferencias prácticamente centraliza el panorama informativo oficial, ya que él concentra la emisión de citas, cifras o situaciones que busca divulgar y, cuando sus datos no coinciden con los cuestionados por los periodistas, simplemente acude al recurso de “yo tengo otros datos” y da por concluido el tema.

            También es en esas mañaneras es la única oportunidad para cuestionar a funcionarios federales, pero solamente los elegidos por López Obrador para puntualizar informaciones que él escoge para reforzar los temas agendados cada día, ya que fuera de ese foro los funcionarios prácticamente permanecen fuera del radar de los reporteros.

            Por todo lo anterior es en esos actos matutinos emergen varias notas, cuya vigencia en ocasiones se mantienen hasta el día siguiente, incluso en ocasiones son retomadas por los periodistas presentes en esas conferencias. Si se agrega que sábados y domingos López Obrador emite mensajes en sus redes sociales, entonces queda expuesto a recibir todo tipo de respuestas y comentarios, además de propiciar temas para columnistas y caricaturistas.

            En su defensa personal, la mañanera del viernes 25 de septiembre López Obrador presentó un análisis de 148 columnas publicadas el día anterior en los diarios El Financiero, El Universal, El Economista, La Jornada, Excélsior, El Heraldo, Milenio y Reforma.

            Según sus conclusiones, 95 de esos textos analizaban su proyecto de gobierno. De los que hacen referencia a la 4T, dijo que sólo el 10.6% (11 textos) fueron positivos, 23% (21 textos) tenían posturas neutras y el 66.3% (63 textos) fueron negativas. Incluso, precisó, únicamente 16 fueron escritos por articulistas mujeres, equivalente apenas al 10.8%.

            Por lo tanto, consideró que estas columnas representan “un ejercicio pleno de la libertad”, donde “los que antes callaban como momia ante el saqueo, las atrocidades, ahora gritan como pregoneros y ejercen a sus anchas la libertad”. Con esto intenta demostrar como una falsedad que su gobierno esté en contra de la libertad de expresión,

            Para el presidente lo ideal sería que estos textos, sean columnas o artículos de opinión, hablaran positivamente de su gobierno y le echaran flores, pero al no suceder así y ser objeto de críticas, se siente víctima mediática, cuando debería entender que son observaciones que deberá considerar para reconocer posibles falas y mejorar su administración.

            Incluso, él mismo no se ayuda a tener buena prensa como sucedió en las recientes comparecencias virtuales de mandatarios de todo el mundo en la ONU, donde los mensajes duraron en promedio tres minutos, con análisis de sus economías y el combate al Covid-19, en tanto el mexicano habló durante 18 minutos y se explayó en temas como el supuesto fin de la corrupción y de la venta, no venta, rifa y no rifa del avión presidencial, que no venían al caso.

            En fin, con López Obrador o sin él, la libertad de expresión avanza y a menos de caer en un régimen dictatorial, nada ni nadie podrá obstaculizarse o frenarla, por ser una conquista irreversible, la cual nos permite conocer y comparar diversos puntos de vista y conformar conclusiones propias a fin de apreciar la realidad donde vivimos.