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Opinión

Nuevo periodismo oficial

Alebrijes en Cuadratines
Por Adrián Chavarría Espinosa

ache57@yahoo.com.mx

Regularmente el periodismo crítico nunca ha sido bien recibido por las autoridades en turno. En México existen ejemplos desde el Siglo XIX, cuando el país se debatía entre conservadores y liberales; posteriormente en el porfiriato y más recientemente en la época fuerte del presidencialismo, se llegó al cierre violento de medios impresos.

            Sin embargo las voces críticas han persistido. Una de las acciones más recientes en contra de la prensa escrita se registró en 1976, cuando el entonces presidente Luis Echeverría Álvarez promovió un “golpe de redacción” en el periódico Excelsior, para expulsar a Julio Scherer García, quien era el director general, para ser relevado por Regino Díaz Redondo.

            Esa acción, en lugar de terminar con un medio incómodo, provocó la creación de otros nuevos. Con la salida de los periodistas de Excélsior se impulsó la creación de nuevos foros como las revistas Proceso y Mira, los periódicos Unomásuno –el original, no el actual pasquín–, El Financiero y La Jornada, más la contribución de diversos periodistas en otros medios.

            Durante el  presidencialismo la disidencia informativa era prácticamente inexistente y se mantenía la uniformidad en el terreno informativo, aunque en el de opinión se permitían algunas voces críticas a nivel individual, aunque era para que las autoridades aseguraran que existía y se garantizaba la libertad de expresión.

            Al evolucionar el sistema político mexicano también lo hicieron los medios informativos, no solo los impresos, también en radio y televisión, agregándose recientemente páginas en internet. Al existir mayor pluralidad de voces también surgen nuevos lectores y audiencias que encuentran en toda esta variedad de medios muchos acordes a sus intereses.

            Sin embargo para Andrés Manuel López Obrador los medios de información que difieren de sus puntos de vista y programas de trabajo, resultan ser adversarios a su administración, aunque la lectura correcta sería que los considera como sus enemigos.

            El presidente se ufana de que de lunes a viernes, después de la reunión de su Gabinete de Seguridad, se presenta ante periodistas para supuestamente ofrecer información de sus acciones y programas de trabajo. El problema es que regularmente a quien le da la palabra son reporteros que en lugar de formular preguntas incisivas, se dedican a echarle porras.

            Cuando, ocasionalmente, se permite una pregunta sobre un tema problemático o difícil, López Obrador evade una respuesta concreta al afirmar que él tiene otras cifras u otros datos, aunque pocas veces los fundamenta y prefiere expresar una larga perorata sin sentido.

            Reiteradamente el presidente cita entre sus principales y constantes adversarios a los periódicos El Universal, Reforma y Milenio así como varios periodistas y, en cambio, califica a La Jornada como el mejor diario, pero ¿qué tan confiable resulta esta clasificación?

            Es que ahora La Jornada es el mejor vocero oficialista del gobierno federal, mientras la gran mayoría de los medios serios, responsables y objetivos –no paleros, como los que asisten y preguntan en las mañaneras–, son objeto de la denostación presidencial.

            Para ello no se requiere una gran investigación, resulta suficiente comparar las primeras planas diarias de los periódicos nacionales para ver el tratamiento otorgado a la información generada por López Obrador, donde los medios serios colocan cabezas con cuestionamientos de los temas, mientras La Jornada da la vuelta a la información para destacar lo positivo aunque no necesariamente sea lo más relevante o trascendente.

            (Para quienes gusten pueden consultar todos los días el portal Kiosko.net https://es.kiosko.net/mx/geo/Mexico_DF.html o suscribirse al chat en whatsapp Portadas México 30 en el número 844 881 9829, para comparar primeras planas y comparar el manejo informativo de cada medio impreso, así cada quien podrá establecer sus propias conclusiones).

            Por ejemplo, el martes 6 de abril, mientras La Jornada público como nota principal “AMLO: todo listo para terminar con el outsourcing”; otros medios que dieron el mismo espacio fueron Crónica: “Acuerdo tripartita para acotar el oursourcing” y La Razón: “Gobierno e IP logran un acuerdo: regular outsourcing y mayor pago de utilidades. Es decir, para el primer periódico fue un logro presidencial y para los otros un acuerdo de varias partes.

            Para Excélsior, Milenio, Reforma y El Sol de México este tema les mereció una nota secundaria en portada, pero para El Universal solamente una llamada en primera plana, pero todos con un sentido objetivo, sin echar porras al presidente.

            Por último, se debe recordar que en una conferencia mañanera, al hablar sobre medios López Obrador acusó a la organización Artículo 19, dedicada a defender a periodistas, de estar financiada por presuntos organismos reaccionarios, conservadores y neoliberales para atacar a su administración, lo que por supuesto fue desmentido pero no admitido por el presidente.

            Igualmente respaldó a Sanjuana Martinez, directora de la agencia Notimex, propiedad del gobierno federal, que ya cumplió más de un año en huelga y no se ve interés por resolverla, quien además de ser denunciada por atacar a reporteros, columnistas y articulistas, el mandatario la calificó de ser “una mujer que tiene todo nuestro respeto, una buena periodista”.

            Esa es la forma como en el gobierno federal, en particular desde la presidencia, evalúan a los medios informativos nacionales y a sus integrantes.