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Opinión

Más allá de decomisos de droga

Maullidos Urbanos
Por Gato de Barrio

gatodebarrio@yahoo.com.mx

En menos de un mes autoridades locales y federales han logrado incautar en el Valle de México al menos dos mil 258 kilogramos de cocaína en tres operativos; para comprender la dimensión de estas acciones, se debe decir que esta cifra equivale al 8% del total de la droga confiscada a nivel nacional entre enero y septiembre del año pasado por Ejército, Marina y Guardia Nacional, lapso en que se incautaron 27 mil 595 kilos. Sin duda es una buena noticia.

            La acción más reciente se desarrolló en un departamento de la colonia Narvarte, donde se detuvo a una persona originaria de Mocorito, Sinaloa, no solo con antecedentes penales sino que también estuvo preso en Estados Unidos por posesión de cocaína, asegurándose también equipos telefónicos y documentación diversa.

            Los otros operativos se verificaron el 4 de febrero, cuando se logró el aseguramiento de 804 kilogramos de cocaína en un inmueble del fraccionamiento Residencial Villa Coapa, en la alcaldía de Tlalpan, donde se recogieron nueve armas largas, dos cortas y cuatro vehículos y hubo dos detenidos. Al día siguiente se aseguraron 830 kilos de cocaína en una bodega de Nezahualcóyotl, en el Estado de México, con un valor aproximado de 313 millones de pesos.

            También hubo dos aseguramientos. El primero sucedió el 13 de enero, cuando policías capitalinos detuvieron en la colonia Polanco, a dos hombres a bordo de un BMW, en cuyo interior se encontraron cinco kilos de droga. Cinco días después una camioneta de carga que circulaba a exceso de velocidad volcó sobre Río San Joaquín, en la alcaldía de Miguel Hidalgo, la cual  llevaba 475 tabiques con 557 kilogramos de cocaína escondidos en un doble fondo.

            La mala noticia es que con todos estos aseguramientos comprueban un hecho que diversas autoridades de la Ciudad de México habían negado desde hace varios años: la presencia de grupos de narcotraficantes en la capital del país, es decir el crimen organizado actúa impunemente.

            Incluso debe recordarse que el pasado 26 de junio Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México, fue víctima de un atentado donde él resulto lesionado y fallecieron dos de sus escoltas, acto atribuido al Cartel Jalisco Nueva Generación.

            Ahora los decomisos y aseguramientos de cocaína no pueden ser ignorados por los narcotraficantes, ya que les representan graves pérdidas económicas, por lo que no sería raro esperar violentas reacciones de su parte. Es de esperar que la inteligencia de los cuerpos de seguridad opere de la mejor forma para prevenir sus posibles y violentas respuestas.