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Opinión

Enseñanzas del caso Karen

Alebrijes en Cuadratines
Por Adrián Chavarría Espinosa

ache57@yahoo.com.mx

La semana pasada se registró un presunto secuestro de Karen Espíndola, que generó una gran polémica no solo en redes sociales, también en medios informativos impresos y electrónicos así como en grupos sociales que tomaron partido, ya fuera en favor o en contra, pero que finalmente dejó una serie de consecuencias acerca de lo que las mujeres pueden realizar sin ser mal vistas o discriminadas.

            Hagamos un breve recuento de lo sucedido: la noche del martes 3 de diciembre, cuando Karen se dirigía a su casa a bordo de un taxi, envió un mensaje vía WhatsApp a su mamá, expresando su desconfianza acerca del conductor que supuestamente la iba a llevar a su casa, por lo cual su progenitora le recomendó que bajara por su seguridad, pero ya no hubo respuesta lo cual alarmó a toda su familia.

            Ante ello Daniel, el hermano de Karen, solicitó el apoyo a través de las redes sociales y de inmediato recibió un amplio respaldo, al grado de convertirse en tendencia durante varias horas. Al día siguiente, al mediodía y sin muchos detalles se dio a conocer que Karen había regresado a su casa salva y sana, cual generó una gran tranquilidad social, pero en la noche en diversos noticieros de televisión se difundió un video donde se veía a la mujer departir tranquilamente en un bar, acompañada de un hombre, durante varias horas.

            Tras la difusión de las imágenes, gran parte del apoyo generado para localizar a Karen se transformó en linchamiento mediático, lo cual también se manifestó como tendencia durante varias horas, pero ahora con calificativos negativos donde los menos duros la calificaban de mentirosa y de existir la Inquisición, la hubieran condenado de inmediato a la hoguera.

            Después, en varias entrevistas la mujer admitió su error por haber apagado su celular y, en consecuencia, no haberle respondido a su mamá para reunirse con un amigo en un bar, a 800 metros de su domicilio. Por su parte, las autoridades determinaron cerrar la carpeta de investigación por no existir delito por perseguir.

            Por todo lo anterior existen varios ángulos por analizar. Primero, si Karen hubiera avisado que había acudido a verse con una amistad, no se hubiera generado todo, por calificarlo de alguna manera, escándalo mediático y su descalificación, pero como no existe el hubiera, entonces hay que ver sus consecuencias,

            En segundo, se le descalificó por el hecho de ser mujer, de reunirse con un hombre en un bar, como si fuera un crimen o, por lo menos, como si fuera algo negativo, prohibido para su sexo, pero permitido como algo normal para los varones. Eso es en realidad discriminación, ya que a ninguna mujer debería criticarse el reunirse con amigos o amigas, tal como lo hacen desde hace mucho tiempo los hombres y lo ven como algo natural.

            En tercero, se ve la efectividad de las redes sociales por lograr un propósito, en este caso, apoyar para localizar a una persona e, incluso, hacerlo tendencia, pero también cómo se pueden convertir en un medio para criminalizar sin considerar atenuantes, es decir, simplemente las acciones son definitivamente son buenas o malas, sin puntos intermedios y sin ningún posible atenuante.

            En cuarto lugar, la positiva reacción de las autoridades para colaborar con la localización de una persona desaparecida, ya que hasta intervino Claudia Sheinbaum Pardo, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, quien dispuso lo necesario para cumplir con ese propósito.

            Pero también, aquí se manifestó la crítica social hacia las autoridades, en el sentido de que cuándo se lo propone puede trabajar eficientemente para localizar a personas reportadas como desaparecidas, pero debería siempre ser así, no únicamente cuando existe presión de un sector social, de las mismas autoridades, de los medios informativos o de las redes sociales.

            En quinto lugar, que las mujeres deben estar conscientes de que cuando emitan algún tipo de alerta, consideren las posibles consecuencias no solo personales, también de género, porque lamentablemente existen sectores que solo están listos para criticarles todo lo que hagan o dejen de hacer.

            Un último punto: ¿quién o quiénes son los que filtran los videos para desacreditar socialmente a las mujeres? Las autoridades aseguran no ser ellas, pero ya son varias las ocasiones donde se repite esta circunstancia, pero la mano que lanza la piedra, oculta su origen de inmediato y queda en el anonimato.

            Estas son, a grandes rasgos, las principales conclusiones del caso Karen, Pueden existir más, algunas a favor de las mujeres, otras en contra y en critica por intentar aplicar la igualdad de géneros, porque no se acepta que el sexo femenino tenga las mismas oportunidades y beneficios que los hombres.

            Aunque existan sectores a disgusto por el avance de las mujeres en diferentes sectores políticos, económicos y sociales, no podrán ni ser negados ni mucho menos frenados, ya que ellas han demostrado que puede no solo ser iguales sino mejores actividades que injustificadamente han sido consideradas como exclusivas como de los hombres.

            Así, que en lugar de criticar a las mujeres, no solo se les debe cuidar y defender, también respaldar para que se desarrollen, la sociedad en general lo agradecerá.