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Datos del Centenario

Maullidos Urbanos

Por Gato de Barrio

gatodebarrio@yahoo.com.mx

Tras el sorpresivo asalto a una oficina de la Casa de Moneda en Paseo de la Reforma, en la ciudad de México, donde tres sujetos obtuvieron como botín mil 567 piezas de oro, de las conocidas como Centenarios, con valor aproximado de 32 mil pesos cada una, así como varios relojes conmemorativos, resulta conveniente recordar la importancia de este tipo de monedas.

Esta es una moneda que se distingue por ser de gran tamaño, compuesta por 37.5 gramos de Oro puro sobre un total de 41.66 gramos, para una proporción de 90% de Oro y 10% de cobre, para así asegurar su solidez y durabilidad de la moneda. Se acuñó por primera vez en 1921 para uso corriente, como una forma de conmemorar el primer Centenario de la Independencia Mexicana, de ahí proviene su nombre. En 1931 se suspendió su acuñación, pero volvió a circular hasta 1943 ante la creciente demanda de monedas de oro en esa época.

Mientras que en su anverso presenta uno de los escudos nacionales utilizados en el pasado, en su reverso se observa a la Victoria Alada, representada en el monumento del Ángel de la Independencia, y al fondo los legendarios volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl.

En su cotización bancaria a la venta cada institución le otorga un determinado valor. Así este miércoles, mientras que Citibank lo ofrecía en 35 mil 500 pesos, BBVA lo ubicaba en 46 mil 300 pesos, Banorte en 37 mil pesos y en BanRegio se registraba el precio más alto: 37 mil 433 pesos. La variación depende de cómo cada banco considere el precio del oro.

Debido a que las monedas carecen de número de seriación, como sucede con los billetes, resulta más difícil darle un seguimiento acerca de cómo ha sido comerciado. También debe precisarse que en su canto existe la leyenda Independencia y Libertad. El que en las monedas lleven algunas palabras o que existan estrías o rayitas, es con el propósito de detectar cuando han sido limadas para quitarle parte del oro.

Cuenta una leyenda urbana que cuando Arturo El Negro Durazo, era el jefe de la policía en el entonces Distrito Federal, exigía que sus moches le fueran entregados en centenarios, para ocultar su fortuna e incrementarla al paso del tiempo sin necesidad de realizar inversiones.

Por ello, sin duda, quienes cometieron el robo consideraron que era mejor robar Centenarios que meterse a un banco para llevarse fajos de billetes, los cuales podrían ser rastreados más fácilmente y ocupan más espacio.

Ahora resta esperar que las autoridades hagan su trabajo para que detengan a los autores de este asalto y evitar que cunda su ejemplo.