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Maullidos Urbanos Opinión

Alumnos, factor olvidado por la CNTE


Maullidos Urbanos

Por Gato de Barrio
gatodebarrio57@gmail.com

La presunta “huelga nacional” que organizó la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), sin duda generó grandes afectaciones de tipo económico, ya sea con las violentas manifestaciones donde dañaron tanto diversos comercios como edificios y mobiliario urbano, con los plantones en diversas ciudades que impidieron abrir todo tipo de negocios así como al grado de “regalar” gasolina, como si ese combustible fuera de su propiedad.

Pero existe una pérdida mayor, incuantificable y con más graves consecuencias sociales y que, hasta el momento, ni autoridades ni disidentes han considerado a pesar de que deberían haber sido parte de los temas centrales por discutir: los estudiantes que fueron abandonados.

Antes que nada, precisar que si pongo “huelga nacional” entre comillas es porque de ninguna forma ese paro magisterial tuvo esa dimensión, al solo presentarse parcialmente en los estados de Oaxaca, Chiapas, Zacatecas, Guerrero, Michoacán y Ciudad de México, pero sin la participación de todos los maestros, ya que una gran cantidad de ellos siguió dando clases.

Entonces, mientras que los disidentes se manifestaban y gritaban que “el maestro luchando también está enseñando”, cientos de miles de alumnos, en particular de educación básica, estuvieron sin recibir la enseñanza a las que estarían obligados a impartir los maestros, bajo la complacencia de las autoridades.

Aunque por ley si alguien deja de presentarse a su centro laboral de manera injustificada durante tres días, es motivo más que suficiente para que se le rescinda el contrato y sea sustituido por otro personal. Pero sucede que a los integrantes de la CNTE no solo se les permitió dejar de trabajar, además de seguir recibiendo puntualmente su salario quincenal ya que de no cubrírselos reactivarían sus protestas e inconformidades para que se les pague.

De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP) con corte al 5 de junio, a nivel nacional el paro impactó al 8.49% de las escuelas públicas del país, cuando se estaba a semanas de cerrar el ciclo escolar. Con eso se ratifica que el “paro” no fue de carácter nacional.

Por estados Oaxaca encabezó la lista de estados con el mayor número de planteles afectados, con 10 mil 653 escuelas cerradas, equivalentes a 80.61% de sus centros educativos públicos, donde los perjudicados fueron 734 mil 54 alumnos. Siguieron Chiapas, con dos mil 392 escuelas y con 261 mil 414 estudiantes; Zacatecas con dos mil 81 planteles y 217 mil 375 alumnos; Guerrero, con mil 380 centros escolares y 117 mil 495 alumnos; y Michoacán, con 767 escuelas cerradas y 54 mil 106 niños sin recibir clases.

Lo más dramático y triste de esta situación es que los menores afectados son los radicados en los estados con mayor rezago económico y social, en especial Oaxaca, Guerrero y Chiapas, y con las suspensiones de clases difícilmente, por no decir imposible, se podrán superar esas condiciones de precariedad para elevar su calidad de vida a través de la preparación académica.

Los maestros disidentes ya se retiraron, por el momento, pero ¿hasta cuándo los gobiernos federal y estatales permitirán que la CNTE haga lo que quiera, cometan tropelías, afecten la educación de centenares de miles de estudiantes, entre otras irregularidades? Lo peor es que todo lo anterior sucede impunemente, pareciera que para ellos no existe algún marco legal que pueda castigarlos.

Si en verdad se impusieran las autoridades y aplicaran las leyes, los maestros disidentes podrían protestar pero deberían apegarse a lo que deberían cumplir: impartir enseñanza de calidad a sus alumnos, sin enarbolar falsas banderas de justicia social así como tampoco violar leyes sin temor a recibir sanción alguna.

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