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Opinión

Mujeres y el Servicio Militar

Maullidos Urbanos
Por Gato de Barrio

gatodebarrio@yahoo.com.mx

Bajo el argumento de la equidad de género, la fracción legislativa del Partido del Trabajo en el Senado propuso reformar la Ley del Servicio Militar Nacional, a fin que sea forzoso para las mujeres cumplir con ese requisito cuando en estos momentos es voluntaria para ellas.

            Debe recordarse que en 1939, cuando en el mundo se vivía la tensión de la Segunda Guerra Mundial, ante la posibilidad de que México tuviera que participar en ese conflicto y por la necesidad de aumentar al personal militar, el lograr un reclutamiento masivo de civiles resultaba una opción muy problemático y poco eficaz, por lo cual se promulgó la ley y reglamento del Servicio Militar Nacional el 19 de agosto de 1940, para entrar en vigor el 3 de agosto de 1942, por decreto del entonces presidente, general Manuel Ávila Camacho.

            Si bien en sus inicios se ofreció capacitación militar, con el paso del tiempo se encauzó a realizar otro tipo de actividades como campañas de ayuda a la sociedad, como pintar aceras, limpieza de diversas áreas públicas y tareas de alfabetización. También debe aclararse que quienes comprueban ser estudiantes quedan exentos de esta obligación y al término del año se les entrega su cartilla liberada. la cual es requisito para algunos trámites administrativos.

            En el año 2003, por una reforma del entonces presidente Vicente Fox Quezada, se permitió que las mujeres en edad militar pudieran realizar el servicio de forma voluntaria, aunque en los hechos se han marginado a las mujeres a tareas no militares.

            Ahora los senadores del PT pretenden que ese servicio militar resulte obligatorio para las mujeres, pero deberían analizarse varias circunstancias, como el hecho de que la citada cartilla ya no es un documento tan requerido, como antaño, para cumplir determinados trámites.

            Lo más recomendable sería revisar que tan útil es mantener el Servicio Militar Nacional en las mismas condiciones del siglo pasado, cuando resultan ahora son necesarias otro tipo de actividades en beneficio de la sociedad, por lo cual debería redefinirse su funcionalidad.

            Por ejemplo, se debería capacitar a los jóvenes para que sepan cómo actuar en caso de contingencias como sismos, inundaciones o incendios, donde podrían participar indistintamente hombres y mujeres, aprovechándose las diferentes habilidades naturales de cada género.

            Entonces, en lugar de argumentar equidad de género para un requisito ya obsoleto, debería pensarse en cómo modernizar y hacer más útil el Servicio Militar, donde todos los jóvenes lo dejen de ver como simplemente ir cada semana a pasar lista para cumplir con una molesta obligación, pero sin una capacitación para enfrentar las necesidades contemporáneas.