• La locutora de UniRadio, con 19 años en la estación de la Autónoma mexiquense y más de dos décadas de trayectoria profesional, recuerda cómo los juegos de infancia frente a un micrófono imaginario marcaron el inicio de una vocación que hoy combina producción, conducción y vida familiar.

TOLUCA, Estado de México.
Por La Redacción.
Antes de saber que algún día estaría frente a un micrófono, Kathya Soto Gómez ya jugaba con las palabras. De niña conducía ceremonias escolares, hablaba frente a los demás y convertía un cepillo en micrófono para cantar. Aquella espontaneidad, que entonces parecía solo parte de sus juegos, terminó por convertirse en una vocación y en una trayectoria profesional de más de dos décadas.
Aunque inicialmente pensaba estudiar Administración, durante una Exporienta descubrió que la Licenciatura en Comunicación reunía varios de sus intereses: diseño gráfico, fotografía, radio y televisión. Eligió esa carrera y, durante su formación, encontró referentes que terminarían de acercarla al mundo radiofónico, entre ellos la locutora Fernanda Tapia y la estación Radioactivo, cuya propuesta incluso se convirtió en el tema de su tesis.
Del aire comercial a la radio universitaria
Cuando llegó el momento de realizar su servicio social, Kathya se acercó a Grupo ACIR, donde tuvo la oportunidad de trabajar en distintas estaciones y formatos. Fue ahí donde confirmó que el micrófono era el lugar en el que quería desarrollar su profesión.
«La primera vez que entré al aire me sentí muy cómoda, como que fluyó muy bien. Los nervios me vinieron cuando salí del aire y me di cuenta de que había estado frente al micrófono y que del otro lado había muchas personas desconocidas para mí, pero que me escuchaban», compartió.
Después de cinco años en la radio comercial, llegó a UniRadio, la estación de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx). El cambio significó también descubrir otra manera de hacer radio: acostumbrada al ritmo vertiginoso de las estaciones comerciales, donde debía concentrar información y contenidos en poco tiempo, en la radio universitaria aprendió el valor de detenerse, conversar y dejar respirar las palabras.
A 19 años de su llegada a UniRadio, su trabajo combina la producción y conducción de distintos contenidos. Entre ellos se encuentra Signos en Rotación, revista cultural en la que participan colaboradores que abordan temas como ecología, bienestar, salud mental, alimentación y arte. También conduce En Voz Alta, espacio dedicado a visibilizar el trabajo de integrantes de la comunidad universitaria y de sus aliados.
Para Kathya, la radio universitaria tiene una función que va más allá del entretenimiento y ofrece contenidos que difícilmente encuentran espacio en los medios comerciales. «Una estación de radio universitaria tiene la finalidad de hablar sobre contenidos que son de mucho valor, que tienen que ver con mucha cultura y que probablemente no encuentras en los medios que son comerciales. Aquí somos como el lado B, pero siempre también con contenidos que nos parece que son interesantes y que pueden ser importantes para la gente que está del otro lado», afirmó.
El micrófono y la vida familiar
Detrás de la voz que acompaña a quienes sintonizan UniRadio también está una mujer que ha construido su vida familiar y profesional de manera paralela. Kathya es esposa y madre de dos hijos, quienes han crecido cerca de los espacios de la estación y han visto cómo el trabajo de su mamá forma parte de la cotidianidad de muchas personas.
La posibilidad de combinar ambas facetas ha sido, para ella, uno de los aspectos que más valora de su trabajo en la Universidad. «Es importante estar en un lugar en donde tengas un horario flexible, y afortunadamente aquí en la Universidad lo he tenido. Además de eso, siempre tuve el respaldo total de mi esposo, un horario mucho más amigable para ser mamá, y he podido tener estas dos facetas presentes en mi vida sin descuidar una o la otra», compartió.
La familia también ha estado presente en algunos de los momentos más complejos de su historia. Uno de ellos llegó con la enfermedad de su padre: una operación reveló un padecimiento avanzado y, durante sus últimos días, Kathya pudo acompañarlo y permanecer cerca de su madre mientras continuaba con sus responsabilidades profesionales. Esa experiencia, como muchas otras, forma parte de la historia que ha construido detrás del micrófono: una trayectoria en la que la radio ha sido trabajo, aprendizaje, compañía y una manera de encontrarse con otras personas.
Después de más de dos décadas de ejercer su profesión, Kathya Soto Gómez sabe que aquella niña que jugaba a conducir programas no estaba simplemente jugando: había encontrado, sin saberlo, una vocación que con los años se convertiría en una forma de contar historias, acompañar a otros y hacer de su propia voz una forma de vida.
«Cuando tú ejerces tu pasión, se convierte en un motor diario. Cuando estás a gusto con tu trabajo, cuando hiciste una buena elección de carrera, es espléndido. El hecho de que yo esté haciendo lo que me gusta es sin duda una motivación, una casa, en donde sabes que te la vas a pasar bien y estarás presente en la vida de muchas personas», concluyó.
🖊️ Reportera: Mayra Martínez 📸 Fotógrafo: Orlando Tenorio











