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Embajadas, “premio” para gobernadores

Alebrijes en Cuadratines
Por Adrián Chavarría Espinosa

ache57@yahoo.com.mx

Las embajadas y consulados son considerados como la representación de una nación y de sus autoridades en otro país con los cuales se mantienen relaciones diplomáticas, por lo cual resultan ser fundamentales para la buena comunicación y relación entre esos gobiernos.

            Sin embargo, para el actual gobierno federal han resultado ser más un premio político para personas cercanas a la presidencia de la república, que ofrecer un encargo a los profesionales de la diplomacia, es decir a quienes han desarrollado una brillante carrera en el llamado servicio exterior mexicano.

            A excepción de naciones con los cuales existen relaciones e intereses de primer nivel, como es el caso de Estados Unidos, la gran mayoría de las embajadas y consulados han sido utilizados para beneficiar a amigos de la autollamada Cuarta Transformación, pero ahora el senador Héctor Vasconcelos, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, se descaró al prometer un cargo de ese nivel como un premio político.

            En el acto donde el pleno de la Cámara Alta ratificó a Carlos Miguel Aysa González, exgobernador en Campeche, como el nuevo embajador de México en República Dominicana, Vasconcelos se comprometió a ofrecer cargos diplomáticos a los actuales gobernadores de Hidalgo, Aguascalientes, Oaxaca, Tamaulipas y Durango, en caso de que se porten bien en los actuales procesos electorales.

            Textualmente expresó: “Compórtense bien, no metan las manos en el proceso electoral, hagan bien las cosas y tal vez reciban, sí, una invitación para que sean embajadores y representen bien a nuestro país. Eso es lo que no les gusta y por eso esta politización de nuestro embajador en República Dominicana”.

            Es decir no importa la trayectoria política de los actuales mandatarios como tampoco el partido político por el que llegaron a la gubernatura, lo que se valorará será su “correcto” comportamiento en las elecciones, donde no se involucren para apoyar a los candidatos postulados por sus partidos o alianzas, a fin de que los aspirantes morenista puedan triunfar.

            Recuérdese que con Aysa González ya son tres exmandatarios priistas quienes han “aceptado” la invitación, aunque realmente no se pueden comparar esos premios. Con respeto a República Dominicana, de ninguna forma se le puede comparar con la responsabilidad que representa ser embajador en España y cónsul en Barcelona, cargos asignados a Quirino Ordaz y Claudia Pavlovich, exgobernadores de Sinaloa y Sonora, respectivamente.

            Incluso la designación del exgobernador campechano puede considerarse como una doble traición, por un lado al PRI, partido del cual era militante, y por otro a Alejandro Moreno, actual presidente nacional de ese partido, ya que cuando tras haber fungido como su secretario de Gobierno desde el 14 de julio de 2017, lo respaldó para que asumiera la gubernatura cuando solicitó licencia definitiva para separarse del cargo el 13 de junio de 2019

            Pero estos no han sido los únicos conflictos de carácter diplomático del actual gobierno federal. Está el caso de Isabel Arvide, periodista con una larga y reconocida trayectoria en diversos medios informativos, fue designada personalmente por el presidente Andrés Manuel López Obrador como cónsul de México en Estambul desde el 1 de agosto de 2020.

            Además de faltar reiteradamente a los principios de austeridad oficial, ha volado en primera clase, también ha tenido escándalos como el registrado el 14 de abril del 2021, cuando se filtraron en redes sociales grabaciones de audio en las que se escucha una discusión entre ella y empleados en el consulado sobre el uso de las instalaciones, horario laboral, vestimenta y funciones «extra». Ella respondió después, vía Twitter, que el audio fue editado intencionalmente y había previamente presentado por escrito 23 denuncias de las faltas del personal.

            Otro caso fue cuando se propuso al historiador Pedro Salmerón como embajador de México en Panamá, designación que fue impugnada por acusaciones de acoso sexual de varias de quienes fueron sus alumnas en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, motivo por el cual tuvo que renunciar.

            Aunque López Obrador argumentó que no existieron denuncias formales por esas acusaciones, y tras calificarlo como “un historiador de primer nivel, de lo mejor del país”, finalmente le aceptó su dimisión a la propuesta, pero no sin antes anunciar que le otorgaría una asesoría o un encargo federal para aprovechar su experiencia y conocimiento profesional. Sin embargo, como nueva embajadora se designó a la actriz Jesusa Rodríguez, quien también tiene nula experiencia diplomática.

            En fin, se ha dicho que los nuevos diplomáticos no son de carrera sino a la carrera, lo cual de ninguna forma se garantiza que su desempeño resulte ser de lo más efectivo no solo para la Cuarta Transformación, que es una administración federal temporal, sino para la imagen y los propósitos de toda nuestra nación ante el mundo.

            Pero, definitivamente, parece no importarle al gobierno, quien ahora promete embajadas a “gobernadores bien portados”. La recompensa podría ser desde una representación de primer nivel hasta ante un gobierno que no sea considerado como primordial, simplemente será un premio político.