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Maullidos Urbanos Opinión

Cortina de humo “internacional”

Maullidos Urbanos
Por Gato de Barrio

gatodebarrio@yahoo.com.mx

Un gran revuelo nacional e internacional generó la declaración del presidente Andrés Manuel López Obrador de poner en “pausa” las relaciones oficiales entre México y España, ya que este término no existe en el ámbito diplomático.

            Lo que se podría interpretar es que sin existir un rompimiento oficial de las relaciones entre ambas naciones, sucedería un congelamiento, es decir se mantienen pero ni avanzan como tampoco retroceden, pero eso no ayuda a aclarar las intenciones del mandatario mexicano quien, además, ha encontrado tanto en el gobierno como en empresas españolas blancos de sus constantes críticas.

            Recuérdese en cómo ha insistido en que las actuales autoridades hispanas se disculpen por los actos cometidos por los conquistadores hace ya quinientos años, cuando no existían lo que actualmente son las actuales naciones mexicana y española.

            Por supuesto ya hubo reacciones en el gobierno de España, donde se informó que no existe ningún comunicado oficial de lo que significa esa “pausa” en sus relaciones con México. José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, informó que la oficina a su cargo no ha recibido comunicación oficial en ese sentido y entiende que las palabras de López Obrador las hizo en “un contexto informal”.

            Lo que no debe perderse de vista es que pese a todos sus esfuerzos y expresiones en sus conferencias mañaneras, López Obrador no ha logrado acallar las críticas y comentarios negativos en contra del lujoso estilo de vida de su hijo Andrés Manuel López Beltrán.

            De nada han servido acusaciones y descalificaciones contra periodistas, en especial contra Carmen Aristegui, quien tras haber sido una de las más férreas defensoras de López Obrador, ahora la ha llamado simuladora y de estar en favor del bloque conservador. Incluso dirigentes y legisladores de la oposición política han demandado se investigue si existe conflicto de interés y si podría ser corrupción el que su hijo viviera en la lujosa residencia, propiedad de un directivo de una empresa estadounidense con relaciones comerciales con Pemex.

            De ninguna forma puede ignorarse que ahora López Obrador utiliza lo que considera como mala relación con el gobierno y empresas españolas, como una cortina de humo para intentar desviar la atención al problema del estilo de vida de su hijo. Pero ahora esa cortina tiene trascendencia internacional y debe estar consciente de sus posibles consecuencias diplomáticas y comerciales tanto a corto como a largo plazo.