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Opinión

Ajustar datos presidenciales

Alebrijes en Cuadratines
Por Adrián Chavarría Espinosa

ache57@yahoo.com.mx

Dice el dicho: “Piensa mal y acertaras”. Precisamente eso me sucede con el reciente ajuste al gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador, al designar a Tatiana Clouthier como secretaria de Economía, en sustitución de Graciela Márquez, quien ahora forma parte de la junta de gobierno del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

            Presuntamente el cambio fue con el propósito de “premiar” a la hija de Manuel “Maquio” Clouthier, excandidato panista a la presidencia en 1988, quien fuera la coordinadora de la campaña presidencial del actual mandatario, misma a quien desde el principio de la actual administración se le pretendió ubicar en una responsabilidad administrativa de primer nivel, pero solo quedó como diputadas federal.

            Incluso se le mencionó como probable sucesora de Alfonso Romo en la oficina de la presidencia, quien se mantenía como enlace con grupos empresariales mexicanos, pero tras desaparecer esa área y con su nuevo cargo, además de sus funciones formales también será el nuevo contacto con inversionistas al mantener una relación cercana con varios de ellos.

            De esta forma Márquez será la segura propuesta presidencial para encabezar la junta de gobierno del Inegi, una vez que concluya la gestión de seis años de Julio Santaella Castel, por lo que aparentemente quedaría relegada a un puesto de segundo nivel administrativo.

            Pero es aquí donde entran mis resquemores. ¿Por qué colocar a quien fuera cercana colaboradora en el Inegi?

            Por una sencilla razón: el Instituto se dedica a dar continuidad a todo tipo de encuestas y estadísticas, como son los censos de población y vivienda y los económicos, los índices de la inflación, de diversos indicadores socioeconómicos de temas como violencia, feminicidios, inseguridad, población con y sin empleo, actividades informales y discapacidad, entre otros.

            Sucede que en muchas ocasiones las cifras reveladas por el Inegi resultan ser no solo mucho muy diferentes a las expresadas por el presidente López Obrador, tanto en sus diarias conferencias de prensa mañaneras como en sus informes de gobierno trimestrales, sino que ponen en evidencia serias discrepancias.

            Cuando el presidente llega a ser cuestionado en las mañaneras acerca de las cifras divulgadas no solo por por el Inegi sino por otras fuentes informativas e investigaciones periodísticas, la respuesta es la ya frase común: “Yo tengo otros datos”, con lo cual evade nuevas preguntas, pero deja en el aíre quién tiene la razón o la verdad sobre lo cuestionado.

            Por ejemplo, entre los más recientes reportes se encuentran que la caída de llegada de turistas con una caída anual de 43.7%, donde por vía aérea tan solo al comparar octubre 2019 con el de 2020 de se registró una contracción de menos 54.4%; también que de 2013 a 2019 se elevó de 12 a 16 víctimas de corrupción por cada 100 habitantes, es decir se mantiene una tendencia creciente en este renglón.

            Cuestionado sobre el informe que por causa de la pandemia se registró el cierre definitivo de un millón de medianas y pequeñas empresas, López Obrador dijo desconocerlo –cuando también ha expresado en otras ocasiones que el presidente es la persona mejor informada en el país–, y aseguró que tiene otros datos, “pues la economía nacional ya se está recuperando y se están apoyando a los grupos más vulnerables”.

            Entonces, cuando se elija al nuevo presidente del Inegi, muy seguramente deberá ser Márquez, quien garantizará que mantendrá su línea independiente de investigación y difusión, porque téngase lo sucedido con López Obrador y otros organismos autónomos, a los que ha buscado mantener bajo su control y, cuando no ha sucedido, ha buscado acabar con ellos.

            Si es el caso de que las instrucción presidencial es la no divulgación de datos que se contrapongan a los suyo y a la irremediable realidad, entonces se perderá la verdadera esencia del Inegi, de proporcionar información veraz y objetiva de nuestra realidad y el prestigio ganado durante varias décadas se perderá, lo que representará un gran retroceso en la vida nacional-

            Espero equivocarme en mi apreciación del futuro del Inegi bajo la dirección de la exsecretaria de Economía, ya que cuenta con la suficiente experiencia y preparación profesional para seguir impulsando a este organismo, que los informes que sean difundidos en un futuro sean certeros y ayuden a comprender y superar la realidad que enfrentamos día con día.

            Ojalá que López Obrador reconozca que los informes revelados son ciertos, sin responder simplemente que “tiene otros datos”, pero en caso necesario precisarlos e indicar sus fuentes para compararlos y saber quién habla con la verdad.