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Hablemos de futbol

Maullidos Urbanos
Por Gato de Barrio

gatodebarrio@yahoo.com.mx

El pasado fin de semana concluyeron dos torneos de futbol profesional. Por un lado terminó de forma exitosa la Copa del Mundo Femenil organizada conjuntamente por Australia y Nueva Zelanda y, por otro, la Leagues Cup, donde participaron 47 clubes participantes, 29 de la MLS y 18 de la Liga MX, donde el único éxito para el futbol mexicano fue económico, no deportivo.

            Primero, en el torneo donde se coronó la selección española se comprobó que esta modalidad ya se consolidó en el gusto de los aficionados, al haberse roto marcas en materia de asistentes a los estados y difusión a nivel mundial, ya que a pesar de la diferencia de horarios hubo gran audiencia, como fue el caso de México, donde a pesar de no haber participado la selección nacional muchos se desvelaron para disfrutar de los partidos.

            Además de haber sido el Mundial más igualado y disputado de los últimos años, donde selecciones de bajo perfil dejaron en el camino a favoritas, para demostrar que millones de personas disfrutan del futbol femenino. Por ejemplo, a la final entre España e Inglaterra acudieron 75 mil 784 espectadores, mientras que casi cinco millones 600 mil aficionados hispanos siguieron la transmisión por Televisión Española. En fin, se puede decir que el Mundial, nacido en 1991 con doce equipos, ya alcanzó la mayoría de edad.

            Respecto a la Leagues Cup son varias las conclusiones, siendo probablemente una de las más importantes que el futbol estadounidense ya creció y no será sorpresa que en definitiva supere al mexicano y quedemos relegados aún más en el terreno internacional.

            Al término del evento, equipos norteamericanos ocuparon los tres primeros lugares y apenas el Monterey pudo ocupar un modesto cuarto sitio, para ser el menor calificado. Si bien las condiciones fueron poco favorables para los cuadros mexicanos, ya que todos los juegos fueron programados en Estados Unidos con el consecuente problema del desplazamiento, además de un pésimo arbitraje de la Concacaf, no son argumentos para justificar el desastre.

            Y es que la Federación Mexicana de Futbol se conforma con el hecho de que las ganancias serán repartidas equitativamente con su similar estadounidense, al argumentar que ese dinero se destinará al desarrollo deportivo, a los clubes.

            Se podrá estar de acuerdo en que el futbol profesional es un negocio donde, por supuesto, se buscan ganancias, pero también implica al orgullo nacional que, con cada fracaso internacional se deteriora irremediablemente y no se ve cómo superar esa problemática, donde con el paso del tiempo probablemente seremos superados hasta por equipos caribeños.

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