Maullidos Urbanos
Por Gato de Barrio.
El intento de Rubén Rocha Moya por volver a asumir la gubernatura de Sinaloa simplemente puede calificarse no solo como un suicidio político, probablemente también un distanciamiento entre la presidenta Claudia Sheinbaum con el exmandatario Andrés Manuel López Obrador.
Es que el ahora defenestrado político morenista aparentemente se fue, como se dice, por la libre ya que para decidir reasumir la gubernatura tras haber permanecido apartado del cargo durante 112 días, no lo consultó ni con la presidenta ni con la dirigencia de Morena o el congreso sinaloense, sino que aparentemente lo habría alentado el político tabasqueño.
Fue el viernes Rocha Moya aprovechó que Sheinbaum anunció que por problemas de salud no encabezaría la conferencia mañanera, cuando por sus redes sociales anunció que reasumiría el Poder Ejecutivo en Sinaloa, lo cual de inmediato generó diversas reacciones negativas tanto de políticos de Morena como militantes de la oposición.
El sábado en redes sociales la presidenta expresó que ningún interés personal, de ningún servidor público, puede estar por encima de los intereses del pueblo y de la nación, razón por la cual exhortó a los servidores públicos a anteponer la responsabilidad con el país y la ciudadanía antes que los intereses personales, sin necesidad de citar al sinaloense.
Tras su mensaje ella fue secundada tanto por la dirigencia nacional de Morena como por los gobernadores emanados de la 4-T para deslindarse de esa decisión, incluso los mandatarios lo invitaron a actuar con “madurez y responsabilidad”. Así Rocha Moya se quedó solo y sin respaldo de sus correligionarios, lo cual lo motivó a volver a solicitar licencia al Congreso Local, petición aprobada por unanimidad de los legisladores locales.
Ahora será el lunes cuando los diputados sinaloenses definan quien será el gobernador interino, y existe la duda que Yeraldine Bonilla Valverde –quien había regresado a ser secretaria de Gobierno–, vuelva a ser designada. Además, ahora todos los políticos relacionados con Rocha Moya, aspirantes a cargos públicos podrían quedar señalados como inelegibles.
Aunque existen versiones que la tarde del viernes, «desde Palacio Nacional», le ordenaron a Rocha Moya frenar su intento de regresar a la Gubernatura, pero la solicitud de su segunda licencia fue presentada hasta la noche del sábado.
El domingo, Sheinbaum negó que el gobierno federal hubiera intervenido en la nueva separación de Rocha Moya, incluso rechazó haber conversado con el gobernador. Afirmó que desde mayo, cuando solicitó su licencia inicial, fue la última vez que dialogó con él.
Incluso, agregó que la decisión de regresar al poder de Rocha Moya fue una decisión personal, y destacó: “Creo que es lo mejor para Sinaloa”.
De confirmarse que fue López Obrador quien influyó para que el sinaloense intentara regresar a la gubernatura, entonces sería otro punto más de desavenencia entre Sheinbaum y su antecesor. Será el tiempo que confirme esta situación y de suceder así, considerar qué tanto puede influir para presentarse ya sea un distanciamiento o la ruptura definitiva entre ambos.
Por el momento, lo que podría considerarse como algo seguro es que ahora sí, Rocha Moya podría ser, al menos, objeto de un juicio político, ya que con sus actitudes se valoraría la conveniencia de retirarle el respaldo y permitir ser entregado a las autoridades estadounidenses, las cuales lo han requerido legalmente.
Y como lo anticipó el exembajador y actual Subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau, hay que comprar más palomitas porque el show aún continuará.











