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Opinión

Venta de documentos falsos

Alebrijes en Cuadratines
Por Adrián Chavarría Espinosa

ache57@yahoo.com.mx

La plaza de Santo Domingo en el Centro Histórico de la Ciudad de México también es conocida como la Universidad de Santo Domingo, por ser un sitio donde se pueden obtener, claro, mediante una cierta cantidad de dinero, desde certificados escolares de cualquier nivel hasta títulos de todas las profesiones impartidas en instituciones de educación superior.

            Pero no son los únicos documentos que se pueden “tramitar”, también se pueden adquirir credenciales de elector del Instituto Nacional Electoral, identificaciones oficiales de todo tipo, recetas médicas y todo el tipo de oficios que se pueda pensar.

            Se puede comprender pero no justificar que las personas acudan a adquirir ese tipo de papeles oficiales, como poder comprobar, ilegalmente, que se cuenta con la preparación para ejercer determinado tipo de trabajo; para obtener un acta de nacimiento de un abuelito a fin de poder realizar otro tipo de trámites.

            Incluso, hasta antes de la facturación electrónica, se podían conseguir notas de consumo de hoteles y restaurantes de todo el país, a fin de poder justificar gastos en los viajes de trabajo ya que, por ejemplo, un taxi regularmente no proporciona este tipo de comprobantes por lo que entonces de esa forma se lograba completar la lista de gastos.

            Lo que de ninguna forma se puede comprender o de aceptar que ni en ese sitio o cualquier otro semejante, ahora se vendan certificados falsos de no padecer covid-19 por quinientos pesos cuando en una farmacia de las similares lo realizan por una cantidad mucho menor y, por supuesto, con una mayor certeza.

            De acuerdo con una investigación del periódico El Universal, son varias las personas que se acercan a las personas que acuden a esa plaza, donde antaño se encontraban los llamados “evangelistas”, quienes se encargaban de redactar los escritos en máquina de escribir, tanto para asuntos oficiales como personales.

            Los enganchadores, por llamarlos de alguna manera, ofrecen los certificados de varios laboratorios de reconocida calidad; algunos de ellos exhiben en sus teléfonos celulares las muestran de los machotes en blanco; otros, más cuidadosos, los llevan a unos locales en interiores de edificios donde exponen sus ofertas.

            Aunque desconocen cuáles son los laboratorios certificados por las autoridades de Salud, los vendedores se ufanan que hasta el momento no han tenido reclamos de quienes acudieron a solicitar sus “servicios”.

            Reitero que si bien acudir a solicitar los apoyos de estos falsificadores, en el caso de quienes piden documentos apócrifos, cuando quienes los “tramitaron” llegan a ser descubiertos, las negativas consecuencias solamente recaen en ellos, ya que pueden ser enjuiciados y sancionados con multas y/o prisión, quienes acuden por los falsos resultados de estar libres de contagio de coronavirus pueden generar más problemas.

            Sucede que estos certificados médicos se utilizan para poder viajar al extranjero. Por lo cual en sus traslados tienen contacto con otras personas sanas, quienes sí tramitaron adecuadamente sus comprobantes y, de ya tener el coronavirus en su organismo, entonces se convierten en potenciales focos de contagio.

            Por lo tanto, eso provocará que la pandemia continúe extendiéndose sin control, con el consecuente incremento de personas infectadas y, lamentablemente, de más fallecimientos.

            Tampoco debe omitirse que dentro de la actual contingencia sanitaria, donde a pesar de las recomendaciones de mantener los cuidados individuales, muchas personas desean tener la mayor protección posible para evitar enfermarse, por lo cual están dispuestos a realizar todo lo posible para lograr la protección.

            A pesar de los constantes llamados de las autoridades para no caer en las trampas de los delincuentes, gran cantidad de personas creen en anuncios difundidos en las redes sociales donde se ofrecen vacunas contra el covid-19 y están dispuestos a pagar varios miles de pesos por obtenerlas.

            Téngase presente que hasta el momento ninguna de las vacunas aprobadas se comercializa abiertamente, solo pueden ser adquiridas por los gobiernos de las naciones interesadas en adquirirlas para poder inmunizar a sus gobernados, razón suficiente para desconfiar de esas ventas vía internet.

            Ante la pandemia, empresarios y propietarios de negocios y servicios que buscaron sobrevivir tuvieron que reconfigurarse, algunos con más y otros con menos éxito, también lo hicieron los delincuentes y grupos del crimen organizado pero ellos para aprovechar el momento y seguir enriqueciéndose a costa de quienes en la búsqueda de no enfermarse o fingir que no están contagiados, están dispuestos a pagar lo que sus recursos alcancen.

            Es de esperar que las autoridades puedan frenar a estos delincuentes, tanto a los falsificadores de documentos como a quienes lucran con inexistentes vacunas.