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Alebrijes en Cuadratines Opinión

Servicio diplomático, de mal en peor

Alebrijes en Cuadratines
Por Adrián Chavarría Espinosa

ache57@yahoo.com.mx

En materia de relaciones diplomáticas el gobierno federal que se dice diferente a los anteriores, encabezados por priistas y panistas, ha resultado peor ya que en lugar de dar preferencia por embajadores y cónsules de carrera para proponerlos para diferentes representaciones de México en el exterior, ha preferido mejor utilizar las designaciones para premiar a amistades y a políticos, incluso de los considerados de oposición.

            La mejor prueba de ello es la reciente lista de 16 propuestos por el presidente Andrés Manuel López Obrador para embajadas y consulados, donde de ellos únicamente siete son diplomáticos de carrera y, de ellos, tres no cumplen con los requisitos de ley para ocupar la titularidad de una representación en el exterior.

            Quienes no cumplen con los requerimientos es porque carecen del cargo de ministro, condición indispensable establecida en la ley del Servicio Exterior Mexicano para ser designado embajador o cónsul, ya que dos son segundo secretario, es decir apenas iniciaron su trayectoria diplomática, y la otra persona tiene adscripción como consejera.

            Lo negativo son las propuestas de Claudia Pavlovich y Carlos Miguel Aysa, exgobernadores de Sonora y Campeche, ambos de extracción priista, propuestos para el consulado en Barcelona y a la embajada en República Dominicana, a quienes se les objeta “por carecer de experiencia en el ramo”.

            Pero ya existen casos anteriores, como el de la periodista Isabel Arvide, quien sin tener ninguna experiencia, López Obrador la designó cónsul en Turquía y, desde su llegada, ha generado conflictos y ha sido objeto de críticas negativas por su comportamiento; o el de Quirino Ordaz, quien a punto de dejar la gubernatura de Sinaloa, ya había sido propuesto para la embajada en España.

            En este último caso, aunque tardó algo de tiempo, finalmente se recibió el beneplácito del gobierno hispano para ser reconocido como el representante de México. Sin embargo, este puesto debería ser para alguien de mayor experiencia, considerándose las confrontaciones sucedidas por la exigencia de López Obrador para que España se disculpara por las acciones cometidas contra los pueblos originarios por los conquistadores.

            Otro caso más controversial fue el de la propuesta presidencial para la embajada de México en Panamá, donde el designado fue el historiador Pedro Salmerón, doctor en Historia por la UNAM y experto en Historia de México, quien salió del Instituto Tecnológico Autónomo de México en 2020 tras una serie de denuncias de acoso sexual por parte de la comunidad estudiantil. Además, tras haber llamado “jóvenes valientes” a unos guerrilleros urbanos que asesinaron a un empresario regiomontano en los años setentas, tuvo que renunciar a la dirección del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.

            Pero el presidente López Obrador defendió a capa y espada a Salmerón, a quien calificó como “un historiador de primer nivel, de lo mejor del país, un estudioso de la historia de México”; sin embargo, fue mayor el enojo presidencial cuando se confirmó que Panamá lr negaba el beneplácito diplomático, es decir, rechazaba la propuesta.

            Aunque el tabasqueño comparó a la canciller Erika Mouynes con la Santa Inquisición, el gobierno panameño no hizo comentarios, la respuesta extraoficial la formuló el expresidente Ernesto Pérez Balladares, quien en Twitter cuestionó la actitud del Ejecutivo mexicano y expresó: “La actitud del señor López Obrador en cuanto a la designación de su representante en nuestro país es infantil. Somos un país pequeño pero digno y valiente. Más nos necesita México a nosotros que nosotros a México”.

            Tras la teatral carta de renuncia de Salmerón a la postulación, se anunció que la nueva propuesta para la embajada sería la actriz Jesusa Rodríguez, quien además de ser senadora suplente de Olga Sánchez Cordero, también se ha distinguido por sus extravagantes declaraciones y actitudes, lo cual de ninguna forma le será útil para que, en caso de ser aceptada, realice siquiera un mediano papel como diplomática.

            Pero para evitar que Salmerón quede desempleado, ya López Obrador le ofreció integrarlo como asesor de la Presidencia en archivística, lo cual no ha sido bien recibido en el mundo académico y social, particularmente de las activistas y defensoras de las mujeres.

            De acuerdo con el embajador David Nájera, presidente de la mesa directiva de la Asociación del Servicio Exterior Mexicano (ASEM), independientemente del reconocimiento a la trayectoria profesional de los designados para los cargos diplomáticos, consideró: “lo que debe de prevalecer es el respeto al espíritu de carrera y al marco legal que tan celosamente los miembros del Servicio Exterior Mexicano profesan”.

            Recordó que existen docenas de embajadores y ministros con experiencia y disponibilidad para asumir “tan alta distinción” al servicio del país, en apego a la legalidad.

            López Obrador no entiende que embajadores y cónsules son representantes no de su gobierno sino de todos los mexicanos, por lo que debe considerar que sus nominados serán los responsables de difundir la imagen del país y, si son personas con antecedentes negativos, entonces esa será la visión que tendrá el mundo de todos nosotros.