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Alebrijes en Cuadratines Opinión

Nacionalidad de deportistas olímpicos

Alebrijes en Cuadratines
Por Adrián Chavarría Espinosa

ache57@yahoo.com.mx

Durante el desarrollo de los Juegos Olímpicos de Tokio se desató una polémica acerca de que tras concluir su participación las integrantes de la selección mexicana de softbol y emprender su viaje de regreso a nuestra nación, decidieron tirar unos uniformes bajo el argumento de que ya no tenían espacio en sus maletas y les iban a cobrar por sobrepeso.

            Las fotos con la ropa deportiva en los botes de basura se viralizaron en redes sociales y, lo que fue respaldo y admiración por haber estado a punto de ganar la medalla de bronce, se revirtió en rechazo y repudio, donde además se les reprochó no sentirse orgullosas de ser mexicanas, por ser nacidas en Estados Unidos, descendiente de migrantes, incluso solo una jugadora hablaba español y las demás inglés.

            Por supuesto hubo severas críticas como voces en defensa, incluso las jugadoras se disculparon y afirmaron que los uniformes de mejor calidad los conservaban y que se sentían orgullosas de ser mexicanas y de su ascendencia.

            Más allá de si actuaron o no correctamente, existen otros factores que deben considerarse como el hecho de que a estas deportistas, radicadas en Estados Unidos, se les permitiera representar a nuestra nación al no existir jugadoras de softbol de suficiente calidad para acudir a las olimpiadas. ¿Acaso no hubiera sido mejor no haber participado?

            Esto resulta importante porque se dio otro caso, de que a Gabriela Bayardo, esgrimista mexicana, quien participó en las olimpiadas pero como deportista holandesa e, incluso obtuvo medalla de plata lo que le valió el calificativo de traidora, cuando en realidad no lo es.

            Sucede que ella deseó representar a México, pero no solo estaba comprometida con un nacido en Holanda, además ya habían comprado casa en esa nación por lo que habló con las autoridades deportivas mexicanas para entrenar allá. La respuesta fue que para representar a nuestro país debería estar concentrada en el Centro Deportivo Olímpico Mexicano.

            Como no hubo acuerdo ella se fue a radicar a Europa y como siguió practicando esgrima logró ser aceptada como parte de la delegación holandesa con los resultados ya conocidos: ganó la medalla de plata, lo que ahora deben estarse lamentando los directivos deportivos mexicanos cuando apenas se han ganado dos preseas de bronce, es decir de tercer lugar.

            Entonces no existe una política establecida para definir cuándo a un deportista se le puede considerar mexicano y cómo puede hacerse acreedor al respaldo oficial de las autoridades para participar en competencias internacionales oficiales.

            Pero no estos no han sido los únicos casos de deportistas considerados como de élite, es decir de gran calidad, quienes han tenido que dejar de representar a nuestro país por muy diversas razones.

            Por ejemplo, Jonathan Ruvalcaba quien en 2015 ganó la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Toronto y calificó a la final del Mundial de Natación de Kazán, la Federación Mexicana de Natación lo relegó para los Juegos Olímpicos de Río 2016 y, en su lugar, designaron a Iván García y Germán Sánchez. Actualmente representa a República Dominicana y aspira a ganar una medalla en Tokio.

            En el caso de la esgrimista Paola Pliego no pudo representar a México en Río 2016, al ser acusada de dopaje, razón por lo cual acusó a la Comisión Nacional del Deporte de corrupción por haber alterado los resultados de sus pruebas.

            Tras una investigación el Tribunal Superior de Justicia falló en su favor, por lo que Conade le pagó 15 millones de pesos como reparación del daño y cerrar sus laboratorios. Ahora representa a Uzbekistán y tiene doble nacionalidad,

            Otro caso: el waterpolista Armando Fernández, quien representó a México en Münich 72 y Montreal 76, quien obtuvo la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de México 1975, fue el primer mexicano en adoptar otra nacionalidad. Denunció falta de apoyo de la Federación de Natación, pues no le otorgaban el equipo necesario por lo que decidió representar a Alemania en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, donde obtuvo la medalla de bronce.

            Más ejemplos: la arquera tapatía Linda Ochoa, quien ganó la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Mayagüez 2010, se quejó de que la federación de Tiro con Arco no le otorgó el apoyo necesario y fue discriminada por tener patrocinadores externos. Ahora representa a Estados Unidos.

            Tras una lesión el clavadista Kevin Chávez pensó en el retiro, pero el entrenador Salvador Sobrino lo invitó a Australia y tras recuperarse estuvo listo para competir nuevamente y la Federación de Australia lo invitó a incorporarse a su equipo y participó en Río 2016.

            En fin, lamentablemente y por múltiples motivos, deportistas de gran calidad dejan de representar a nuestro país, pero de ninguna forma pueden ser calificados de traidores, sino sencillamente son personas que buscan hacer realidad sus sueños de ganar en competencias internacionales.