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“Corcholatas” de Morena, aceleradas

Alebrijes en Cuadratines
Por Adrián Chavarría Espinosa

ache57@yahoo.com.mx

En verdad que en el gobierno de la Cuarta Transformación se viven diferentes tiempos políticos a los registrados en las anteriores administraciones, las encabezadas por priistas y panistas, porque ahora los morenistas se encuentran acelerados y ya hacen planes no solo para el 2023 en el Estado de México, sino hasta para las elecciones presidenciales del 2024.

            Sucede que varios aspirantes ya desarrollan actividades proselitistas de manera muy prematura, cuando las autoridades electorales estatales y federales tienen otras prioridades y ni siquiera en sus planes se encuentran otras actividades, como es en el caso del Instituto Nacional Electoral cuyo compromiso más importante por el momento es preparar la supuesta consulta popular para definir la presunta revocación del mandato presidencial.

            Pero antes de avanzar, se debe recordar la historia de “El Tapado”, es decir el político que aspiraba a ser candidato presidencial, creada en el tramo final de la presidencia de Adolfo Ruiz Cortines por el caricaturista Abel Quezada para intentar descubrir quién sería su sucesor cuando se prolongó al máximo la “decisión” del PRI.

            En ese entonces Quezada adivino que el “bueno” era Adolfo López Mateos, entonces secretario del Trabajo, al dibujar al “tapado” fumando un cigarro, más precisamente de la marca Elegante, siendo el único de los aspirantes que tenía el vicio por el tabaco. Ahora el presidente Andrés Manuel López Obrador se autonombró como el “destapador” de los supuestos candidatos, a quienes nombró “corcholatas”, en alusión a los antiguos refrescos embotellados.

            De esta forma, para el Estado de México en Morena existen tres posibles “corcholatas”, coincidentemente todos ellos políticos originarios del municipio de Texcoco: el senador Higinio Martínez Miranda, Horacio Duarte Olivares, administrador General de Aduanas, del Servicio de Administración Tributaria; y Delfina Gómez Álvarez, secretaria de Educación Pública.

            Debe puntualizarse que tal como en los buenos tiempos del PRD, en el partido mayoritario persisten las tribus y estos tres políticos forman parte del Grupo de Acción Política, el más fuerte en el Estado de México, por confían en que el próximo mandatario mexiquense será originario de Texcoco, municipio que puede calificarse como el “Atlacomulco” de Morena.

            Apoyado por su calidad de legislador, Martínez Miranda no solo ha encabezado actos políticos, como su aparición en una escuela de beisbol en su terruño sino también ha aprovechado entrevistas periodísticas para dar a conocer sus propósitos electorales para ser postulado como candidato al gobierno mexiquense.

            Incluso ya convocó a integrar un Frente Amplio con todas las fuerzas políticas, sociales y económicas para, según él, “librar al Estado de México de más de 80 años de gobiernos priistas y transformar las condiciones de inseguridad, pobreza y mala infraestructura” existentes.

            Además, inició un recorrido por los 125 municipios en busca del respaldo popular que le permita, primero, obtener la candidatura al Gobierno del Estado de México, y, segundo, lograr un triunfo claro, contundente y transparente en las urnas¸ mientras tanto los otros dos suspirantes, por su calidad de servidores públicos, se encuentran limitados para desarrollar actos proselitistas ya que pueden ser acusados de ejercicio indebido de funciones.

            Respecto al futurismo presidencial, con la incorporación de Adán Augusto López Hernández como secretario de Gobernación, López Obrador ya tiene un plan “B” para definir quién sería el abanderado de Morena para el 2024 en caso de que le falle el “A”, donde tiene a Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la Ciudad de México, y Marcelo Ebrard Casaubón, secretario de Relaciones Exteriores.

            Por el momento Sheinbaum recibe un gran respaldo mediático, en particular en las conferencias mañaneras, donde aparece un día sí y otro también, ya sea para inaugurar el ciclo escolar, iniciar operaciones de Gas Bienestar o ir al Tercer Informe de Gobierno Presidencial como invitada especial, al cual solo debían asistir los miembros del gabinete legal y ampliado.

            Sin embargo, se ve que a la jefa de gobierno le ha faltado oficio político para saber cómo atender las demandas de los alcaldes electos de oposición, al resistirse a reunirse con ellos, quienes demandan ser escuchados para resolver varias problemáticas administrativas ante la ya inminente entrada en funciones.

            Un riesgo del muy anticipado destape Sheinbaum es quedar expuesta al golpeteo político, ya sea con razón debido a fallas en sus acciones y programas, o sin razón, simplemente para ser objeto del fuego tanto “amigo”, proveniente de militantes de Morena, como “enemigo” de otros opositores quienes buscan anularle sus pretensiones electorales.

            Es ahí donde el ahora exgobernador de Tabasco deberá tener oficio político necesario para, en caso necesario, demostrar la capacidad para ser primero candidato y, después, sucesor de López Obrador y proseguir con las propuestas iniciadas en la 4-T.

            Más esos precoces aspirantes deberán ser cuidadosos en sus actividades, ya que podrían ser acusados de actos anticipados de campaña, por lo cual podrían ser sancionados con la cancelación de sus candidaturas o hasta anular sus supuestos triunfos en las urnas.

            De suceder esos políticos podrían quejarse desde robo o fraude electoral y de no respetarse la “voluntad ciudadana”, lo cual generaría innecesarios enfrentamientos políticos y sociales como ya ha sucedido en anteriores comicios, sin resultados positivos.