Maullidos Urbanos
Por Gato de Barrio
La semana pasada ha de haber resultado una de las peores en la carrera de Ricardo Monreal Ávila, actual presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, ya que después de dos años de no acudir a Palacio Nacional, volvió a ser recibido por el presidente Andrés Manuel López Obrador aunque, posteriormente, reconoció públicamente que se descartaba para ser candidato de Morena a las elecciones presidenciales.
Son varios los factores que se conjugaron para, sin decirlo directamente, anunciara que ya no buscaría la postulación presidencial, ni por Morena ni por algún otro partido político de oposición, por lo tanto probablemente se conformaría con ser nominado a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.
En primer lugar, a pesar de haber expresado sus intenciones de respaldar a los senadores de oposición para, al menos, designar a un comisionado del INAI a fin de que este organismo autónomo pudiera seguir funcionando, sus compañeros de la bancada de Morena sabotearon sus intenciones y admitir que ya no tenía el respaldo de ellos.
Después, tras acudir a Palacio Nacional para una reunión no solo con los senadores, también con los otros “corcholatas” –Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López–, se emitió la orden presidencial de sacar adelante, de cualquier forma, todas las iniciativas aprobadas al vapor en la Cámara de Diputados.
Debido a que la tribuna en el Salón de Plenos del Senado se encontraba tomada por los legisladores de oposición, los morenistas decidieron acudir al anterior edificio legislativo para operar como sede alterna, continuar con la sesión y así cumplir con los deseos presidenciales, aunque para ello se cometieran varias irregularidades que ya han sido impugnadas y, de proceder, se anularían todas las reformas y decretos aprobados.
Además, mientras Monreal afirma que sí se invitó a los senadores de oposición a acudir a la sede alterna para seguir con el debate, éstos lo niegan y señalan al zacatecano como un mentiroso, con lo cual se terminó la poca o mucha confianza que se tenía en él.
Finalmente anunció: “Como fundador y militante de Morena nunca voy a traicionar al presidente, prefiero no ser nada, prefiero no participar en nada antes de traicionar al presidente”. En otras palabras ya no aspirará a ser el abanderado de Morena en 2024.
Así perdió toda la credibilidad construida desde hace años y solo le resta esperar a que, a cambio, como recompensa sea postulado a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.











