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Opinión Alebrijes en Cuadratines

Política y la Iglesia

Alebrijes en Cuadratines
Por Adrián Chavarría Espinosa

ache57@yahoo.com.mx

Aunque para el presidente Andrés Manuel López Obrador no existen hechos violentos en el país y considera que todo va bien, que los mexicanos viven felices y contentos; sin embargo, para los habitantes de varias entidades eso es falso y viven bajo el temor de ser extorsionados, agredidos por grupos criminales o cuando también quedan en medio del fuego cruzado por los ataques entre los cárteles en su disputa por el control territorial.

            Son hechos constantes, registrados en Michoacán, Chiapas, Colima, Tamaulipas y muy particularmente en Guerrero, donde son estos grupos violentos no solo imponen sus condiciones sino cobran sus “impuestos” mediante las extorsiones, a través de los cobros por “derecho de piso” a todo tipo de comercios y servicios, grandes y pequeños.

            Precisamente es el caso del estado de Guerrero donde resulta evidente que autoridades de los tres niveles de gobierno han sido rebasadas por esos grupos, los cuales asolan a los habitantes tanto de zonas urbanas como de lejanas comunidades de las diferentes regiones.

            Debe recordarse que transportistas de Acapulco, Taxco, Zihuatanejo y Chilpancingo, suspendieron sus recorridos al ya no estar dispuestos a seguir pagando el derecho de piso, después de que varios de sus compañeros fueron asesinados y alginas unidades quemadas.

            Precisamente en Acapulco, donde se incrementó la vigilancia con elementos de la Guardia Nacional y la Defensa Nacional, pero sus elementos se dedican mejor a ofrecer el traslado de personas ante la falta del servicio público.

            Además, siguen los hechos violentos donde debe incluirse el reciente ataque al alcalde de Taxco, quien resultó ileso ya que viajaba en una camioneta blindada, pero uno de los agresores falleció cuando uno de los escoltas del funcionario repelió la agresión. Sin embargo, después se intentó cambiar la versión al difundirse que el funcionario había quedado en medio del fuego cruzado en un intento de asalto a una tercera persona, pero resultó poco creíble.

            Aunque López Obrador ha sido cuestionado en las conferencias mañaneras acerca de estas situaciones, sus respuestas no solo han minimizado los hechos, también las ha rechazado al insistir en que se incrementa la vigilancia y ya no habrá ningún problema.

            Pero quienes se han interesado por intervenir en favor de todos los afectados han sido los obispos José de Jesús González Hernández, de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa; Leopoldo González, de Acapulco; Joel Ocampo, de Tierra Caliente; y Dagoberto Sosa, de Tlapa, quienes se organizaron para dialogar por separado con los líderes de esos grupos para llegar a acuerdos entre ellos y disminuir los hechos violentos.

            El obispo González Hernández explicó que su fin era establecer una tregua a fin de pacificar el estado, pero sin resultados positivos. Dijo que ellos establecieron como condición mantenerse en lo que consideran es su territorio y agregó que todos “ambicionan el dinero. Ambicionan el poder. Ambicionan territorios. Ambicionan, pues los cobros (extorsiones)”.

            Sin embargo, aseguró la negociación con los líderes criminales seguirá, buscando dialogar para alcanzar un acuerdo de paz en el estado y en el país. No nos detendremos en seguir buscando los espacios de diálogos. No podemos cruzarnos de brazos. Esto, verdad, ha sido también porque el mismo Papa nos ha pedido eso, que no seamos indiferentes”.

            El jerarca católico manifestó: “Nosotros creemos que el gobierno tiene la solución y nosotros quisiéramos, igualmente, que no se corrompa y que puedan ellos guiar, pues ellos tienen el poder, tienen los recursos, tienen los medios, ellos pudieran mediar, pero parece que los han dejado o nos han dejado”.

            Estos intentos fueron respaldados por López Obrador, al calificarlos como una ayuda en la “pacificación del país”. Agregó: “Siempre los sacerdotes, pastores, integrantes de todas las iglesias participan, ayudan en la pacificación del país, lo veo muy bien, creo que todos tenemos que contribuir a conseguir la paz, desde luego la responsabilidad de garantizar la paz y la tranquilidad es del Estado, eso debe de quedar muy claro”.

            Pero ya hubo una respuesta parcial positiva: el padre Filiberto Velázquez, director del Centro de Derechos Humanos «Minerva Bello», informó que se acordó una tregua entre los grupos delictivos de Los Tlacos” y “Los Ardillos” en Chilpancingo, donde cada grupo respetará los negocios de rival en esa ciudad, lo que permitirá reanudar el transporte público.

            Lamentablemente ese acuerdo no incluye que esos grupos terminen con sus ilegales acciones de extorsiones, lo cual seguirá perjudicando a la población en general.

            Pero ya es tiempo de que autoridades municipales, estatales y federales actúen y superen los “abrazos, no balazos”, para terminar con las ilegales acciones de esos grupos delictivos, sin esperar a que la Iglesia o algún otro grupo social intervenga, porque ese no es su papel ni su responsabilidad,

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