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Opinión

Luz de la calle…

Maullidos Urbanos
Por Gato de Barrio

gatodebarrio@yahoo.com.mx

Bajo el argumento de apoyar a la población mexicana durante la pandemia por coronavirus, desde mayo un grupo de 585 trabajadores de la salud de Cuba –uno de los grupos más numerosos enviados por ese país a otra nación‑, se encuentra en nuestro país, gracias a un convenio por el cual el Instituto de Salud para el Bienestar destinará seis millones de dólares, es decir aproximadamente 135 millones de pesos.

            El convenio debe comprender no sólo atención directa, también incluye asesoría, trabajo de campo, epidemiológico y una parte de análisis de protocolo, donde deben participar médicos, enfermeras, ingenieros biomédicos y epidemiólogos, aclarándose que hospedaje y viáticos son cubiertos mediante donaciones privadas.

            Sin embargo, doce presidentes de colegios, asociaciones y federaciones de médicos especialistas mexicanos reprocharon a las autoridades el destinar estos recursos para personal médico extranjero, cuando muchos profesionales sanitarios nacionales han denunciado constantemente escasez en equipos de protección frente a la COVID-19.

            Mediante un desplegado se estableció que «es también motivo de indignación que se destinen recursos monetarios, de por sí limitados, erogando honorarios a personal extranjero de manera injusta, pagándoles un sueldo mayor al que percibe un médico especialista mexicano».

            Puntualizan que son profesionales sin especialidad, ubicados en hospitales solo como apoyo de consulta, por lo que “resulta un agravio para el gremio médico mexicano, toda vez que estos médicos extranjeros no reúnen las competencias requeridas, no tienen funciones debidamente especificadas y no cuentan con los requisitos establecidos por las leyes vigentes“.

            Pero su presencia ha causado varias especulaciones, donde para algunos vienen a ser una especie de infiltrados políticos en la sociedad mexicana, para otros resulta un tipo de esclavitud disfrazada ya que existen versiones de que el gobierno cubano se queda hasta con el 80% de lo que se le paga a cada médico.

            Finalmente la presencia del personal médico cubano ha resultado insatisfactoria al ocupar plazas y recibir recursos que hubieran sido más útiles para profesionales mexicanos, pero no será la única ocasiones en que el gobierno mexicano sea, como dice el dicho, “luz de la calle, obscuridad en su casa”, ya que ahora y por razones humanitarias y aún en contra de la política estadounidense, está dispuesto ¡a venderle gasolina a Venezuela! Ya lo establece la frase erróneamente atribuida a don Quijote de la Mancha: “¡Cosas veredes!”