* Investigadora de la UAEMéx destaca el potencial del aceite de cocina usado para producir un biocombustible renovable y biodegradable

Toluca, Estado de México.
Por La Redacción.
El aceite de cocina que termina en el drenaje o es desechado de manera inadecuada puede convertirse en un problema ambiental, pero también representa una materia prima con potencial para producir biodiésel, un combustible renovable y biodegradable que puede contribuir a disminuir el impacto asociado al uso de combustibles fósiles.
En el marco del Día Internacional del Biodiésel, Rubí Romero Romero, académica del Centro Conjunto de Investigación en Química Sustentable UAEM-UNAM (CCIQS) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), destacó la importancia de aprovechar este tipo de residuos y avanzar en alternativas energéticas con menor impacto ambiental.
La investigadora explicó que el biodiésel es un biocombustible líquido que puede obtenerse a partir de aceites vegetales y grasas animales, por lo que constituye una opción para el sector del transporte y la movilidad.
A diferencia del diésel convencional, señaló, su producción puede aprovechar materiales que normalmente son considerados residuos, mientras que sus características de biodegradabilidad y menor toxicidad representan ventajas para el manejo ambiental.
Romero Romero destacó que uno de los principales beneficios de esta alternativa es precisamente la posibilidad de dar un segundo uso al aceite de cocina utilizado en los hogares y establecimientos, evitando que sea vertido en el drenaje y llegue a cuerpos de agua.
La especialista explicó que investigaciones recientes han explorado métodos para producir biodiésel utilizando aceite de cocina usado, lo que permite aprovechar un residuo disponible y puede contribuir a disminuir los costos asociados con la obtención de la materia prima.
Asimismo, detalló que algunos materiales de desecho, como los cascarones de huevo y las conchas de almeja, pueden emplearse como catalizadores heterogéneos durante el proceso de producción, con la finalidad de favorecer una elaboración más eficiente y sustentable.
Sin embargo, la investigadora consideró que el desarrollo del biodiésel requiere acompañarse de políticas públicas que impulsen tanto su producción como su utilización, además de estrategias de educación ambiental que permitan a la población comprender la importancia de separar y aprovechar correctamente los residuos.
En este sentido, señaló que el manejo adecuado de los desechos generados en los hogares puede convertirse en una oportunidad para avanzar hacia modelos de aprovechamiento de recursos y reducir los impactos negativos sobre el agua, el suelo y el aire.
Finalmente, Rubí Romero Romero llamó a la comunidad universitaria y a la sociedad a reflexionar sobre el destino de los residuos que generan diariamente y a adoptar prácticas responsables, como separar el aceite de cocina usado y evitar desecharlo por el drenaje.
La académica destacó que acciones de este tipo, acompañadas de investigación científica, innovación y políticas públicas, pueden contribuir al desarrollo de alternativas energéticas y a la construcción de un modelo más sustentable de aprovechamiento de los recursos naturales.











