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La Luna ha sido clave para la vida en la Tierra, destaca especialista de la UAEMéx

  • Investigador universitario explica que el satélite natural influye en el clima, las mareas y la estabilidad del planeta, además de ser fundamental para la exploración espacial

Toluca, Estado de México.

Por La Redacción.

La Luna no solo ilumina las noches de la Tierra; su presencia ha sido determinante para la estabilidad del planeta, el desarrollo de la vida y el avance de la exploración espacial, afirmó Emilio Plasencia Rangel, responsable del Observatorio Meteorológico «Mariano Bárcena» de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), en el marco del Día Internacional de la Luna.

El especialista explicó que el satélite natural se formó hace aproximadamente 4 mil 500 millones de años, tras el impacto de un cuerpo celeste conocido como Theia contra la Tierra primitiva. Como resultado de esa colisión se desprendió una enorme cantidad de material que, con el paso del tiempo, dio origen a la Luna.

De acuerdo con Plasencia Rangel, la relación gravitacional entre ambos cuerpos ha sido esencial para mantener la estabilidad del eje de rotación terrestre, lo que permite la existencia de estaciones del año como se conocen actualmente y favorece las condiciones que hicieron posible el desarrollo de la vida.

El investigador señaló que la Luna también representa un valioso laboratorio natural para la ciencia, ya que al no contar con atmósfera conserva prácticamente intacta su historia geológica, permitiendo estudiar procesos que en la Tierra desaparecieron hace millones de años debido a la erosión.

Respecto a las fases lunares, explicó que el ciclo de luna nueva, creciente, llena y menguante dura alrededor de 27 días y depende de la posición que ocupa el satélite respecto al Sol y la Tierra.

Asimismo, aclaró que los colores con los que ocasionalmente se observa la Luna no corresponden a cambios reales en su superficie, sino a fenómenos ópticos provocados por la atmósfera terrestre. Durante un eclipse total, por ejemplo, adquiere una tonalidad rojiza debido a la refracción de la luz solar.

También precisó que denominaciones como Luna azul, Luna rosa o Luna de fresa responden a tradiciones culturales o a la identificación de determinados eventos astronómicos, y no a modificaciones en el color del satélite.

El universitario destacó que, más de cinco décadas después del histórico alunizaje del Apolo 11, la Luna vuelve a ocupar un lugar prioritario en la investigación científica con proyectos internacionales como Artemis, cuyo objetivo es establecer una presencia humana permanente en su superficie y utilizarla como punto de partida para futuras misiones a Marte.

Además de su importancia científica, Plasencia Rangel subrayó que la Luna ha inspirado durante siglos expresiones artísticas, obras literarias, leyendas, composiciones musicales y manifestaciones culturales que reflejan el vínculo que la humanidad ha construido con su único satélite natural.

Finalmente, recordó que el Día Internacional de la Luna, celebrado cada 20 de julio, también busca promover la cooperación internacional para la exploración del espacio y reconocer que muchas de las tecnologías utilizadas actualmente surgieron a partir de investigaciones desarrolladas para las misiones espaciales.

El especialista concluyó que la Luna continúa despertando la curiosidad científica y el interés de nuevas generaciones, al tiempo que mantiene su papel como uno de los cuerpos celestes más importantes para comprender la evolución de la Tierra y el futuro de la exploración del universo.

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