Investigadores de la UAEMéx y el ISCEEM desarrollan un programa integral de autocuidado que busca mejorar el rendimiento académico y la calidad de vida estudiantil.
- Promueven salud física y emocional de juventudes universitarias mexiquenses

Toluca, México.
Por La Redacción.
Estrés, desvelos, mala alimentación y presión académica son parte del día a día de muchas y muchos universitarios. Frente a este panorama, especialistas de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) y del Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México (ISCEEM) trabajan en un proyecto que apuesta por algo básico, pero urgente: aprender a cuidarse.
La iniciativa contempla diseñar y poner en marcha programas de autocuidado físico y emocional dirigidos a estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Conducta y de la Escuela Normal de Educación Física, con la meta de impactar no solo en su salud, sino también en su desempeño académico y calidad de vida.
Antes de proponer soluciones, el equipo realiza un diagnóstico para conocer cómo viven, qué comen, cuánto se mueven y cómo manejan el estrés las juventudes universitarias. A partir de ese análisis, se plantean estrategias más cercanas a su realidad.
El proyecto se desarrolla en tres etapas: diseño, aplicación y evaluación de resultados. Cuenta con financiamiento de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación del Gobierno de México por tres años, lo que permitirá dar seguimiento y medir su impacto.
La propuesta aborda temas como actividad física, alimentación, manejo emocional y salud mental. Las y los investigadores subrayan que el autocuidado debe entenderse como una herramienta preventiva y cotidiana, no como una medida de emergencia.
Entre los productos que se generarán se encuentran materiales prácticos, como infografías con recomendaciones claras y accesibles, que podrían servir de base para fortalecer futuras políticas en materia de salud juvenil.
Más allá de los estudios y estadísticas, el mensaje es directo: cuidar el cuerpo y la mente no es un lujo, es una necesidad. Y comenzar desde la etapa universitaria puede marcar la diferencia en la vida profesional y personal de las nuevas generaciones.











